méxico | 19 de Febrero de 2019

El Jefe del Ejecutivo instaló el consejo para fomentar la inversión Foto Cristina Rodríguez / La Jornada

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Alfonso Urrutia y Julio Reyna / La Jornada

Ciudad de México, 19 de febrero. Convocados a Palacio Nacional para atestiguar la instalación del Consejo para el Fomento a la Inversión, el Empleo y el Crecimiento Económico, los principales líderes empresariales y sindicales, así como miembros de sectores sociales escucharon del presidente Andrés Manuel López Obrador el eje del esquema que pretende detonar la economía: "progreso con justicia, porque progreso sin justicia suele ser retroceso". Objetivo alcanzable, dijo, sólo a partir de la unidad nacional.

La meta es alcanzar 4 por ciento de crecimiento anual, algo que en 30 años no se ha registrado, advirtió el Presidente, quien puso énfasis en la imperiosa necesidad de que la economía camine, porque sencillamente "no se puede distribuir lo que no se tiene". Y en ese empeño admitió ante la concurrencia tan diversa que "no podría hacerlo solo el sector público, solo el Estado. Se requiere de la participación del sector privado y del sector social".

En el atiborrado Salón Tesorería, en las primeras filas de invitados se ubicaron Carlos Slim Helú, del Grupo Carso; Alberto Baillères, accionista principal del Grupo Peñoles; Rogelio Zambrano, del Grupo Cemex, entre otros magnates que compartieron espacios con Carlos Aceves del Olmo, de la Confederación de Trabajadores de México, o representantes de cooperativas indígenas. Todos ellos, convocados por el jefe de la Oficina de la Presidencia, Alfonso Romo, para conformar el consejo que pretende coordinar los esfuerzos de inversión pública, privada y social. Una de las ausencias notables fue la de Claudio X. González, quien ha sido uno de los críticos del nuevo gobierno.

Apenas unas horas antes, en ese mismo salón, en su conferencia matutina López Obrador lanzó una nueva descalificación al neoliberalismo: "Yo creo que los neoliberales, tecnócratas, con el distintivo de la corrupción se esmeraron en retorcerle el pescuezo a la gallina de los huevos de oro. Apostaron a acabar con Petróleos Mexicanos y con la Comisión Federal de Electricidad".

Una metáfora que esta vez fue acompañada en su conferencia de un matiz más allá de las estridencias discursivas: "estamos trabajando de manera coordinada con el sector privado, nacional y extranjero. Los contratos que se están firmando para explorar y perforar pozos se están haciendo con la participación de consorcios particulares".

Idea que desarrollaría durante su encuentro con los factores de la producción: "Vamos a reactivar toda la industria petrolera, porque es una prioridad, les diría, es algo urgente, necesario para todos, no sólo para el Estado, sino también para la iniciativa privada. No podemos depender de importaciones en exceso. Es un asunto hasta de seguridad".

La descripción de sus proyectos más ambiciosos los expuso bajo la óptica del potencial de inversiones: 6 mil millones de dólares del sector público y privado para la construcción de mil 500 kilómetros de vías de ferrocarril –del Tren Maya–, y concretar el viejo proyecto del Istmo para conectar al Pacífico con el Golfo.

Aludió a las exportaciones asiáticas, para acotar cómo han cambiado los tiempos desde que se concibió originalmente: "hasta se habla de guerras comerciales en las que, dicho sea de paso, nosotros no nos vamos a meter. Nosotros vamos a actuar con neutralidad siempre", apuntó al argumentar en favor del nuevo consejo, un esquema ideado y encomendado a la responsabilidad de Poncho, como con camaradería trató en publico al jefe de la Oficina de la Presidencia en la única vez que desentona del discurso protocolario.

Con la inocultable cercanía con el Presidente y cargado del nuevo discurso oficial, Romo habló de los objetivos de la Cuarta Transformación en materia de inversiones sin abandonar su óptica empresarial. De entrada definió la visión del nuevo gobierno hacia el sector: "No vemos la propiedad privada como una concesión benévola del Estado, sino como un derecho inherente a cada hombre y a cada mujer".

Todo ello para anunciar que el nuevo consejo pondrá atención a las pequeñas y medianas empresas para incorporarlas al "circuito" de las grandes compañías del país. "El empeño es convertir a México en un paraíso de la inversión y en un país competitivo, y para ello es necesario hacer converger a los sectores público, privado y social en un esfuerzo coordinado para trabajar en el desarrollo económico nacional".

El consejo tomará decisiones "siempre congruentes con la nueva política de desarrollo para el bienestar, que privilegie el empleo, el contenido nacional, la equidad y el equilibrio regional, así como la sustentabilidad de los proyectos y acciones del gobierno federal".

Las acciones del consejo coadyuvarán a llevar "a buen término" los 25 proyectos prioritarios del gobierno mexicano "en el menor tiempo posible", indicó.