Baja California | 19 de Febrero de 2018

Pescadores cucapás prevén que la primera marea del año ocurra el 25 de febrero y así podrán salir a capturar corvinas en el Alto Golfo de California. Foto Jorge Heras / Corresponsal

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Antonio Heras, Corresponsal

Mexicali, 19 de febrero.- Las lunas llenas para los indígenas cucapás representan sobrevivencia, sobre todo cuando se trata de la última de invierno y las de primavera, pues las marejadas que provocan atraen a las corvinas hacia el Alto Golfo de California, lo que les permite pescar para vivir durante un año.

Estamos en peligro de extinción, como la vaquita marina; pero a nosotros nadie nos protege, dice Hilda Hurtado, dirigente de una de las tres sociedades cooperativas de esa etnia. Advierte que la población cucapá en México es de apenas 450 integrantes y pocos hablan su idioma nativo.

Sólo en esta temporada, de febrero a mayo, cuando se da el ciclo reproductor de la corvina golfina, el gobierno de México permite pescar en el hábitat natural de los indígenas originarios de la península de Baja California, pues a principios de los años 90 la decretó reserva de la biosfera.

Son sólo 15 días al año de mareas, cuatro o cinco, y entonces salimos a pescar, explica Hurtado, quien cuenta historias del mar, de redes y pesca, pues su vida está vinculada a la actividad milenaria de su etnia.

–¿Con la pesca viven todo el año?

–No. La mayor parte de los meses pedimos dinero prestado o empeñamos las artes de captura. Nosotros somos pescadores de río, nuestras embarcaciones no son de mar abierto, sino de lo que llega al Colorado.

La cooperativa de Hurtado la integran 73 pescadores, y critica la veda ilegal que el gobierno federal impuso para prohibir la pesca en mayo porque ahora limita más sus ingresos.

Nadie nos consultó y es un derecho que tenemos como indígenas; sólo nos avisaron que ya no podíamos pescar en mayo. Es una violación a nuestros derechos, expresa la mujer de 64 años, quien, recuerda, “acompañaba a su madre a pescar al río desde que tenía cuatro años de edad y ahí la esperaba sentada en una cubeta.

Prevén que la primera marea del año ocurra el 25 de febrero y saldrán a capturar corvinas los cucapás y los pescadores del Golfo de Santa Clara, en Sonora, y del puerto de San Felipe, en Baja California. A diferencia de los indígenas, los marinos cuentan con embarcaciones medianas, de mayor calado de las pangas, y se les fija una cuota de captura.

Antes, refiere Hurtado, los del golfo aprovechaban que las corvinas llegaban primero por la marea que viene del océano Pacífico, con embarcaciones y redes grandes, nosotros con pangas, pero desde hace cuatro años les quitaron la cuota de captura y les ponían trabas por las guías de traslado, lo que provocaba que su producto se quedara por días sin salir a la venta.

En 2017, el desconocimiento de empleados y funcionarios de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales de las condiciones de los pescadores cucapás y sus derechos provocó que una docena de toneladas de corvinas permanecieran en la zona durante días en camiones refrigerados, mientras se autorizaba su venta en los mercados de Ciudad de México, sobre todo en el de La Viga.

Somos pescadores de río, no de mar abierto, nuestras embarcaciones carecen de esa capacidad, por eso no tenemos problemas con la pesca prohibida de totoaba, pescamos corvina golfina, comenta Hurtado.

–¿Cómo es la vaquita? ¿Has visto alguna? ¿O los pescadores indígenas?

–Nunca. Sólo las conozco en folletos, pero dicen que están protegidas porque están en peligro de extinción. Como nosotros.