cultura | 18 de Agosto de 2019

La ONU estableció el Año Internacional de las Lenguas Indígenas para preservar la cultura de los pueblos originarios. Foto Keith Dannenmiller

Por

Por 

Aura Cumes / Ojarasca
El regreso de la interculturalidad 

En el Año Internacional de las Lenguas Indígenas resucitó con fuerza algo que pensé que habíamos dejado en el pasado, la famosa “interculturalidad”, entendida como neofolclor, un mecanismo usado cómodamente desde el poder para pacificarnos a los pueblos indígenas y afrodescendientes, generando la percepción de que se nos está “incluyendo” en un mundo hecho a su medida.  Una pequeña muestra de lo ridículamente evidente es que el Organismo Judicial de Guatemala celebrará el Año internacional de las Lenguas Indígenas con la “Primera Feria Intercultural”, que incluye:  muestras gastronómicas, danzas Interculturales, exposición de productos tradicionales y juego de pelota maya. Vaya creatividad la de estos letrados, al estilo actividad de escuelita primaria-colonial. Pero dejemos el asunto de la creatividad y enfoquémonos en el provecho que el poder saca de ello. 

Por desgracia, basta un poco de circo para que algunos indígenas se olviden que les están devorando lentamente hasta la dignidad. Así vemos a nuestra gente adornando las mesas de sus devoradores antes de que sus colmillos se ensarten en sus cuerpos. Y es que ahora, después de mucho pataleo, los patrones han aceptado que ya no se puede “excluir a sus sirvientas y a sus mozos indígenas”, porque el mundo moderno es “intercultural”. Ahora hay que “incluirlos” y aceptar que hacen ricas comidas, que bailan curioso y que sus coloridas  ropas siguen siendo un buen negocio. 

No puedo entender qué pasa por la cabeza y el corazón de esos funcionarios indígenas que usan a otros indígenas y afrodescendientes como personajes de circo para divertir a los patrones.  Me imagino a las funcionarias y funcionarios kaxlanes en primera fila y a los “negros” e “indios” bailando enfrente para divertirlos. Me imagino a nuestra gente ofreciéndoles nuestra comida a los kaxlanes y a éstos haciendo muecas de condescendencia y de asco a la vez antes de comérsela. 

Los saqueadores están urgidos de mecanismos de pacificación para poder seguir robando y haciendo negocios con nuestras vidas y con nuestros bienes sin encontrar oposición. Y por desgracia siempre hay indígenas que no quieren saber de su historia, que no tienen memoria, que no tienen vergüenza, que no tienen dignidad al vender a su pueblo. 

El folclor ya no es exclusivo del Instituto Guatemalteco de Turismo  (Inguat), del Ministerio de Cultura y Deportes y de los empresarios  oportunistas; líneas similares a las del Organismo Judicial y la  Corte Suprema de Justicia siguen la Defensoría de la Mujer Indígena  (Demi) y el Fondo Indígena Guatemala (Fodigua), por mencionar algunos  entes indígenas que con sus tristísimas agendas evidencian  el éxito de estas instancias para reforzar al Estado colonial. Seguro, y por desgracia, tendremos más circo para este “gran Año Internacional de las Lenguas Indígenas”, y esto no sería posible sin el apoyo de la cooperación internacional que favorece la agenda de pacificación de los pueblos indígenas.