cultura | 18 de Julio de 2017

Retrato doble de Salvador Dalí y Gala, 1937, en imagen tomada del libro Lives of the great 20th-century artists, de Edward Lucie-Smith, publicado por Thames & Hudson Foto Cecil Beaton

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Armando G. Tejeda, La Jornada

Madrid, 18 de julio.- Salvador Dalí está enterrado en su teatro museo en Figueras, en la provincia catalana de Girona.

Hace unos días un juzgado ordenó exhumar los restos mortales del artista con la finalidad de ser sometidos a una prueba de ADN, por la supuesta paternidad del pintor que reclama María Pilar Abel, quien nació en 1956, en el mismo pueblo en el que vivió Dalí la mayor parte de su vida.

Las autoridades municipales recibieron la orden del juez y advirtieron que por tratarse de "un bien de interés público y cultural nacional" para realizar cualquier obra en la cripta se requiere autorización de Patrimonio Cultural de Cataluña, que hasta ahora no ha dado el visto bueno. El plazo para la exhumación vence el jueves 20 de julio.

Valioso legado

María Pilar Abel nació en Figueras el primero de febrero de 1956. Su madre había estado vinculada a la casa de Salvador Dalí y su esposa y musa, Gala, y, según relata su supuesta hija, de los encuentros furtivos de su madre y el pintor y padre del surrealismo habría nacido ella.

Dalí, de quien se especuló siempre sobre su supuesta impotencia sexual y de sus preferencias variopintas, no procreó hijos y a lo largo de su prolífica carrera acumuló un ingente patrimonio artístico, inmobilario y económico.

La mayor parte de ese legado lo administra la Fundación Gala-Dalí, que a su vez está representada por el Estado español, pues éste tiene la mayor parte de los derechos.

La supuesta hija de Dalí se dedica desde hace varios años a la quiromancia, a la lectura de cartas con las que supuestamente ve el futuro y a atender llamadas telefónicas en programas nocturnos para adivinar el porvenir de las personas.

María Pilar Abel comenzó una batalla judicial hace más de dos años y medio, cuando decidió dar el paso e investigar si era cierto lo que su madre y su abuela le habían dicho en varias ocasiones: que ella es hija de Salvador Dalí, ese "personaje famoso y excéntrico" del pueblo.

Un juzgado de Madrid, después de varios intentos por conocer la verdad, decidió finalmente emitir la orden para que los restos mortales del pintor sean exhumados y determinar si Pilar Abel es su hija. Y dio como plazo hasta el 20 de julio. Sin embargo, la orden llegó hace una semana a la sede del ayuntamiento de Figueras, donde la alcaldesa, Marta Felip, advirtió de las severas dificultades que tiene una orden de este tipo por los numerosos permisos y autorizaciones públicas que se necesitan para alterar una obra catalogada de "bien de interés cultural".

Incluso la alcaldesa Felip advirtió que era "casi imposible" que se exhumaran los restos de Dalí, pues está enterrado en su teatro museo en Figueres debajo de dos losas; la primera es de una tonelada y media. Con lo que el ayuntamiento solicitó a la Fundación Gala-Dalí (que se opone radicalmente a la exhumación por todo el patrimonio que hay en riesgo) que entregue los documentos y los pasos técnicos a seguir para efectuar la exhumación sin que se dañe el monumento. Es decir, si se procedería a llegar al cadáver del pintor a través de la cripta subterránea o si se retirarían las losas con grúa.

Es un proceso lento y complejo, y lo más probable es que no se resuelva antes de este jueves. Además de que esto supondría el cierre total o parcial del Museo de Salvador Dalí en Figueras, que en esta época es cuando más personas lo visitan ante la masiva afluencia de turistas. Sólo el año pasado en estas fechas, el museo fue visitado por más de un millón 400 mil personas.

En cualquier caso, María Pilar Abel y su abogado no desisten de su petición, que ya está en firme por un juez, por lo que se deberá ejecutar.

De Dalí, quien fue enterrado y embalsamado en 1989 en el cementerio de su pueblo, también han propuesto extraer el ADN de los restos del molde de una máscara que supuestamente se le hizo al pintor tras su muerte y que estaría en poder de su fundación. Antes ya hubo dos intentos de contrastar el ADN. El primero, en 2007, cuando Pilar Abel se dirigió a Robert Descharnes, ex secretario de Dalí, quien había mandado extraer el ADN del artista a un laboratorio estadunidense a partir de unas sondas nasogástricas. La prueba la hizo Michael F. Rieders, médico en Filadelfia, y al parecer resultó negativo.

El segundo intento fue en el 2008, cuando la supuesta hija de Dalí acudió a un programa de televisión para someterse a una prueba comparando sus genes con los de un mechón de pelo del artista, que habría conservado un peluquero. El resultado nunca se hizo público y se decidió cancelar el programa de forma súbita.

Ahora parece que se podría develar el misterio, pero siempre y cuando se venzan las trabas burocráticas puestas desde la Fundación Gala-Dalí y desde el Estado español, que lucha por preservar uno de los mayores legados culturales heredados del siglo XX.

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