mundo | 18 de Abril de 2019

En diciembre de 2014, EU y Cuba anunciaban la "normalización" de sus relaciones. Exfuncionarios y agrupaciones expresaron su disgusto por el retorno a una política que había fracasado durante más de medio siglo. Foto Juvenal Balán / internet@granma.cu

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David Brooks / La Jornada

Nueva York, 18 de abril. En el aniversario de la fracasada invasión de Playa Girón operada por la Agencia Central de Intelgencia (CIA) en 1961, el régimen de Donald Trump anunció otra ofensiva contra Cuba que incluye medidas extraterritoriales para frenar la inversión internacional en ese país, limitar los viajes y el turismo a la isla y el envío de fondos con la intención explícita –como hace 58 años– de derrocar al gobierno cubano y resucitar la Doctrina Monroe.

Por primera vez, el gobierno estadunidense dejará entrar en vigor a partir del 2 de mayo el título tercero de la Ley Helms-Burton, suspendida repetidamente por presidentes de ambos partidos desde que ésta fue promulgada por el presidente (demócrata) Bill Clinton en 1996, que permite la presentación de demandas contra empresas extranjeras ante tribunales estadunidenses por sus inversiones en propiedades expropiadas en Cuba después de la revolución.

Con ello, estadunidenses, incluidos cubanos naturalizados aquí, podrán interponer demandas a cualquier empresa que se beneficia de traficar con sus antiguas propiedades.

Mike Pompeo, secretario de Estado, declaró que se tomó esta decisión porque “el detente con este régimen ha fracasado”, tanto por falta de un cambio interno como por el comportamiento de Cuba en el hemisferio occidental que mina la seguridad y estabilidad de los países a lo largo de la región, lo cual amenaza directamente los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos".

Acusó que Cuba "ha exportado sus tácticas de intimidación, represión y violencia a Venezuela en apoyo directo del régimen de Nicolás Maduro".

Pompeo concluyó: “hoy estamos haciendo que el gobierno cubano rinda cuentas por confiscar bienes estadunidenses. Estamos ayudando a aquellos que fueron robados por el régimen a que sean compensados por sus propiedades (…) y estamos promoviendo los derechos humanos y la democracia para el pueblo cubano”.

Poco después, el asesor de Seguriad Nacional de la Casa Blanca, John Bolton, anunció en Miami –en un acto de conmemoración del 58 aniversario de la invasión de Playa Girón con veteranos cubanoestadunidenses que participaron en esa operación de la CIA para derrocar a Fidel Castro– que el gobierno impondrá límites sobre el monto de dinero que los cubanoestadunidenses pueden enviar a familiares en la isla (mil dólares por persona por trimestre), así como nuevas restricciones sobre viajes de estadunidenses sin familiares en la isla.

A la vez, tambien anunció sanciones económicas adicionales contra Venezuela y Nicaragua.

Estos pasos no sólo revierten partes claves del avance histórico hacia la normalización de la relaciones bilaterales con Cuba impulsadas por el ex presidente Barack Obama –las cuales fueron condenadas este miércoles por Bolton y calificadas de "desastrosas"–, sino que intensifican la ofensiva contra el gobierno cubano junto con el venezolano y el nicaragüense, o lo que Bolton ha llamado la “troika de la tiranía”.

Bolton, en su discurso no ocultó el verdadero propósito de todo esto: "Estados Unidos espera ver caer cada esquina de este sórdido triángulo: en La Habana, en Caracas y en Managua".

Señaló que estas medidas también son una "advertencia" contra "actores externos" en apoyar estos regímenes, señalando en particular a Rusia, y para dejar todo claro, afirmó: "hoy orgullosamente proclamamos para que todos nos oigan: la Doctrina Monroe está vivita y coleando".

La decisión para permitir potencialmente miles de demandas en tribunales estadunidenses ya ha generado reacciones adversas, con países europeos y Canadá emitiendo una declaración conjunta en la cual afirman que rechazan la medida unilateral "extraterritorial", ya que es contraria al derecho internacional. De hecho, funcionarios de la Unión Europea ya habían advertido a Washington que están considerando demandar a Estados Unidos ante la Organización Mundial de Comercio.

A la vez, varias agrupaciones y ex funcionarios que participaron en la promoción de la "normalización" de relaciones con Obama, y que se anunciaba en diciembre de 2014, expresaron su disgusto con el retorno a una política basada en el bloqueo y la agresión estilo guerra fría que, según ellos, había fracasado durante más de medio siglo.

José Pertierra, abogado y experto en la relación bilateral, comentó a La Jornada: "me llama la atención que anunciaron todo esto el 17 de abril, día que, a fin de cuentas, marca la derrota de Estados Unidos en Playa Girón. Esto acabará como un Girón político para ellos, un fracaso más".

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