espectáculos | 18 de Marzo de 2017

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Mariana Domínguez Batis y Meli Vera

Ciudad de México, 18 de marzo.- Con la inclusión como bandera, arranca este sábado en el Foro Sol la 18 edición del festival madre de todos los festivales: El Vive Latino, que en esta ocasión se renueva con un toque espiritual y abre sus puertas a la cumbia norteña de Bronco y a la música tropical de la Sonora Santanera, además de que por primera vez invita a los niños a disfrutar de la experiencia en el santuario del rock.

Bajo un ardiente sol preprimaveral, jóvenes y "chavorrucos" hacen fila en la entrada empuñando sombreros y bloqueadores, mientras que se regalan bolsitas para que si hay lluvia no haga de las suyas con los celulares. No vaya a ser que la maldición de Tláloc que empapa, y a veces enloda al Vive, vuelva a atacar.

En el primer día del evento, se espera que algunos grupos fijen una fuerte postura contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ante unas 150 mil personas. La banda colombiana Doctor Krápula, conocida por su activismo, dijo en días pasados a La Jornada, que el espectáculo será una oportunidad para combatir la “actitud agresiva” del presidente estadunidense contra México y América Latina. También se presentará en horario estelar Prophets of Rage, que surgió cuando el magnate lanzó su candidatura presidencial el año pasado.

Además de los grupos que ya son sello del festival, como los Fabulosos Cadillacs y Babasónicos, este sábado se espera la actuación de bandas y solistas como Inspector, La Tremenda Korte, Kinky, Caligaris, Ilya Kuryaki and the Valderramas y Jarabe de Palo. También pisarán el escenario bandas emergentes como Little Jesus, JotDog, Tessa Ia, Beta, Burning Caravan, El Zombie, Candy, entre otros. Este primer día culminará con la fuerza de Lupe Esparza y Bronco.

Sumado a las cinco plataformas musicales, la 18 edición añade El Parque, un espacio diseñado para que los hijos de los amantes del rock en español y la música alternativa y emergente empiecen a ser evangelizados musicalmente.

El sitio, que también será un oasis para hacer frente a los rayos del sol, no será una guardería para los potenciales rockeros, sino un espacio para que los adultos –que quizá comenzaron a ir al festival cuando tenían unos 18 años y ahora son padres–, convivan con sus hijos en un lugar en el que los pequeños podrán escalar en un muro especial, cambiar su imagen al estilo David Bowie, Kiss o Alice Cooper, jugar en albercas con pelotas, hacer serigrafía o crear música con guitarras imaginarias.

Otra novedad es que en esta edición, el Vive se convertirá en el primer evento musical en ser transmitido en vivo por Twitter. Además, el Tianguis Cultural del Chopo saldrá de su sede para instalarse en el Foro Sol y ofrecer un sitio perfecto para el trueque de contracultura.

El director del evento, Jordi Puig, recomienda a los asistentes administrar su día, porque serán “12 horas de música, de caminar y de energía”. El Vive es “un festival que tira buena onda y es incluyente”, donde se miran las caras todas las “clases sociales y barrios” y “donde todos se la pueden pasar bien”, concluyó.

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