mundo | 17 de Octubre de 2018

La estancia de ciudadanos de Haití en Baja California costó 42 millones de pesos no presupuestados, sin que se recibiera ni un peso de regreso, afirmó el mandatario. Foto Roberto Córdova-Leyva / archivo La Jornada Baja California

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Redacción

Tijuana, 17 de octubre.- El gobernador del estado, Francisco Vega, pidió al gobierno federal que si permite la entrada a la Caravana de Migrantes que viene de Honduras a la frontera norte, les explique a sus miembros las dificultades para ingresar a Estados Unidos porque el éxodo haitiano que cruzó por aquí le costó a Baja California 42 millones de pesos que no estaban presupuestados y que la federación nunca le reintegro.

“No tenemos información precisa de que van a llegar aquí a Baja California pero obviamente nos estamos preparando para lo que sea. Ahora es muy importante que en el sur de nuestro país, allá por donde se internan, los funcionarios sean muy claros con los migrantes; también que los gobiernos de Centroamérica sean muy claros con su población. Está complicadísimo que a los migrantes los reciban en Estados Unidos como residentes. Es muy difícil”.

Vega de Lamadrid insistió en que gobiernos y funcionarios del país deben ser “muy sinceros” y advertir a los marchistas que salieron la semana pasada de San Pedro Sula, que “su peregrinar es muy lastimoso” y al final “es muy complicado, está dificilísimo… ahí están las estadísticas de los haitianos; yo creo que no aceptaron  (en Estados Unidos) ni al 2 por ciento de los más de 20 mil que pasaron por aquí”.

“Y cuánto le costó al estado?  42 millones de pesos no presupuestados. ¿Y saben cuánto nos regresó la federación?, cero, cero”, informó el mandatario, quien recordó que la primera oleada de migrantes haitianos provenientes de Brasil llegó a Tijuana en mayo de 2016. Durante el éxodo haitiano de Brasil a Estados Unidos con estación en esta frontera, las casas que tradicionalmente daban alojamiento a mexicanos deportados o familias que huyen de la violencia en Guerrero, Michoacán o Veracruz, se concentraron en ese grupo y aun así fueron insuficientes. Todos los albergues son de organizaciones civiles o religiosas.