cultura | 17 de Agosto de 2018

El idilio del príncipe Sigfrido y la hermosa joven transformada en cisne tiene un elemento adicional: la fuerza de la música de Chaikovski, experiencia única. Foto Cristina Rodríguez

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Fabiola Palapa Quijas / La Jornada
Ciudad de México, 17 de agosto.- Con localidades agotadas la Compañía Nacional de Danza (CND) comenzó anoche la temporada de El lago de los cisnes, el gran ballet por excelencia, en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes.

La obra completa de cuatro escenas en versión coreográfica de Mario Galizzi, basada en la original de Marius Petipa y Lev Ivanov, sigue sorprendiendo al público por el talento de los solistas y la disciplina del cuerpo de baile. Los aplausos que reciben los bailarines en cada interpretación confirman que El lago de los cisnes es el ballet más aclamado en el mundo.

En esa obra del repertorio clásico-romántico converge el trabajo de los 70 bailarines de la CND, del Ballet Folklórico de México de Amalia Hernández y de alumnos de la academia Dance Center, que dirige Arcelia de la Peña.

El idilio del príncipe Sigfrido y la hermosa joven transformada en cisne tiene un elemento adicional: la fuerza de la música de Chaikovski, experiencia única.

A 200 años del nacimiento de Petipa, creador de la coreografía de El lago de los cisnes, la CND lleva la magia de ese ballet al Palacio de Bellas Artes. El ambiente del castillo, el bosque, la coreografía y la historia de amor hacen que los niños disfruten el montaje de casi dos horas.

Belleza y drama

El papel de Odette y Odile, interpretado por las bailarinas Greta Elizondo y Iratxe Beorlegui , así como el baile de los cuatro cisnes, son los más aplaudidos. Sin embargo, un personaje que llama la atención es el brujo Von Rothbart.

Los bailarines se muestran técnicamente seguros. La tercera escena es muy vistosa porque se presentan danzas como la rusa, española e italiana en medio de la atmósfera de la corte del príncipe Sigfrido.

La versión de Galizzi, quien fue director artístico de la CND, da mayor presencia al cuerpo de baile y tiene el final trágico de la historia, el preferido de Chaikovski, de acuerdo con testimonios de la época.

La CND captura la belleza y el drama de la coreografía de Petipa e Ivanov que tuvo gran éxito en 1895, cuando se presentó en el Teatro Mariinsky de San Petersburgo.

Las personas que no lograron adquirir boleto podrán disfrutar de la transmisión en vivo de las funciones del 19 y 26 de agosto a las 17 horas por livestream.com/inba y a través del programa La Cultura A-Pantalla, en una pantalla gigante instalada un costado del Palacio de Bellas Artes (avenida Juárez y Eje Central Lázaro Cárdenas, Centro Histórico). La temporada concluirá el 26 de agosto.