mundo | 17 de Julio de 2018

El senador John McCain, consideró que "fue una de las actuaciones más vergonzosas de un presidente estadunidense que se recuerde". Foto Tomada del Facebook de Trump

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David Brooks, corresponsal | La Jornada
Nueva York, 17 de julio.- El presidente Donald Trump provocó alarma y asombro entre la cúpula de su país. Algunos lo acusaron de "colusión" con los rusos y "traición", al concluir la cumbre con su homólogo Vladimir Putin en Helsinki.

Trump pareció descartar el consenso de su "comunidad de inteligencia", de que los rusos intervinieron en el ciclo electoral de 2016 y que continúan "atacando la democracia" estadunidense, al comentar en la conferencia de prensa conjunta con Putin que “"él acaba de decir que no fue Rusia… Diré esto: no veo ninguna razón por la cual sería (Rusia)"”. Afirmó: "Tengo gran confianza en mi gente de inteligencia, pero les diré que el presidente Putin fue muy firme y poderoso al negarlo".

Al mismo tiempo, Trump atacó la investigación sobre la mano rusa en las elecciones encabezada por el fiscal especial Robert Mueller. La calificó de desastre para nuestro país, la culpó de dividir a los dos países y negó cualquier colusión de su campaña electoral con los rusos.

Que Trump otorgara mayor credibilidad a un "adversario" que a sus agencias de inteligencia y de seguridad nacional fue tan extraordinario que hasta líderes de su partido se vieron obligados a criticarlo.

Una de las actuaciones más vergonzosas

El senador John McCain, ex candidato presidencial republicano y jefe del Comité de Fuerzas Armadas de la cámara alta, consideró que "fue una de las actuaciones más vergonzosas de un presidente estadunidense que se recuerde". Agregó que el daño infligido por ingenuidad, egoísmo, falsa equivalencia y simpatía para autócratas es difícil de calcular. Pero está claro que la cumbre en Helsinki fue un error trágico".

El presidente de la cámara baja, el representante republicano Paul Ryan, se vio obligado a declarar que "el mandatario tiene que apreciar que Rusia no es nuestro aliado" y reafirmar que no hay duda de que Moscú interfirió en la elección y continúa intentando minar la democracia.

Otros republicanos que decidieron expresarse –muchos más optaron por el silencio– calificaron la cumbre de "vergonzosa y extraña".

Para críticos de esta presidencia, como John Brennan, jefe de la Agencia Central de Inteligencia durante el gobierno de Barack Obama, lo ocurrido en Helsinki "fue nada menos que un acto de traición. No sólo fueron imbéciles los comentarios de Trump. Él está enteramente en el bolsillo de Putin", escribió en Twitter. Indicó que la conferencia de prensa de Trump llega a ser algo que debería llevar a su impeachment.

Otros opositores gozaron del regalo que les entregó Trump, con el líder de la bancada demócrata en el Senado, Chuck Schumer, afirmando que en ningún momento de la historia del país “se ha visto un presidente de Estados Unidos apoyar a un adversario americano en la manera en que él ha respaldado a Putin”.

El Washington Post publicó un editorial titulado: "Trump acaba de coludirse con Rusia abiertamente".

No ayudó a los defensores del presidente que Putin no titubeó al afirmar que por supuesto favoreció la candidatura de Trump en las elecciones, ya que su contraparte declaró que deseaba normalizar la relación bilateral.

Trump dijo triunfante al fin de su conferencia de prensa que aunque la relación bilateral nunca había estado peor que hoy día, "eso cambió hace unas cuatro horas".

Sin embargo, es difícil explicar el cálculo político de Trump para realizar esta cumbre en momentos en que la cúpula política estadunidense –de conservadores a liberales– ha declarado como enemigo a Putin (con nostalgia por la guerra fría).

Las agencias de inteligencia federales, bajo jefes nombrados por Trump, han reiterado en meses recientes su consenso de que Rusia intervino en el proceso electoral (aunque no han compartido mucha evidencia de eso públicamente hasta la fecha).

De hecho, Dan Coats, director de inteligencia nacional del gobierno de Trump, reiteró ayer que había planteado ese consenso al presidente y apenas el viernes pasado había advertido públicamente en torno a los ciberataques rusos sobre Estados Unidos que "las luces de alarma están parpadeando en rojo otra vez".

Al mismo tiempo, la pesquisa sobre la mano rusa inicialmente abierta por la Oficina Federal de Investigaciones y ahora dirigida por el fiscal especial Mueller ha culpado hasta la fecha a unos 32 individuos y el viernes pasado el Departamento de Justicia presentó cargos formales contra 12 agentes de inteligencia militar rusos por operaciones cibernéticas dedicadas a sabotear la campaña de Hillary Clinton en la elección de 2016.

Ayer, poco después de concluir la cumbre, el gobierno estadunidense anunció que otra operativa rusa, María Butina, fue aprehendida el domingo pasado, acusada de espionaje, al buscar desarrollar relaciones con políticos estadunidenses para promover los intereses de Rusia.

Por todo esto la actuación de Trump ayer sirvió para nutrir los rumores de que los rusos tienen algo dañino sobre él para que se porte mejor con ellos que con los aliados históricos de Washington.