méxico | 17 de Junio de 2018

La insatisfacción con los servicios públicos de salud impulsa el gasto de bolsillo, serñala la AMIS. Foto Roberto García Ortiz

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Alejandro Alegría La Jornada
México, 17 de junio.- El bolsillo de los mexicanos sigue siendo una fuente importante para solventar sus gastos en salud, en comparación con otros países, de acuerdo con un estudio de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS).

De acuerdo con el organismo, México enfrenta retos relacionados con el sistema de salud del país, pues el panorama del sector ha cambiado ante la persistencia de enfermedades crónicas en la población, los cambios tecnológicos y las presión al alza en los costos de atención médica.

Datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) revelan que del total de gasto en salud en México, 52 por ciento corresponde al ejercicio público y 48 por ciento es privado, es decir, 44.5 por ciento sale del bolsillo de los ciudadanos y 3.5 por ciento de las aseguradoras.

Comentó que si bien la cobertura de aseguramiento médico ha aumentado, sigue siendo incompleta y fragmentada, como ejemplo señala que en 2016 el 15 por ciento de la población (19 millones de personas) no contaron con acceso a servicios médicos, pese a que en principio todos pueden contar con el llamado Seguro Popular.

Detalló que persiste la inequidad en el acceso efectivo e ineficiencia en el gasto en salud, pues mientras la seguridad social cubre todas las intervenciones, el Seguro Popular sólo las listadas en un catálogo, por lo que la posibilidad de tener cobertura de más de un seguro médico genera duplicidades en el financiamiento.

Agregó que México sigue invirtiendo poco en salud, y el gasto público sigue siendo bajo comparado con otros países. En 2016 el país destinó 5.8 por ciento del producto interno bruto a salud, porcentaje inferior al 9 por ciento en promedio de países de la OCDE.

Pero lo preocupante no es que la participación del dinero público sea menor, sino que el gasto de bolsillo se mantiene como una fuente importante de financiamiento, pues en 10 años la combinación del gasto de bolsillo, público y de seguros privados no ha cambiado sustancialmente como para eliminar las duplicidades, la inequidad y la ineficiencia en la composición por fuentes de financiamiento.

Si bien el gasto de bolsillo per cápita se ha reducido en términos reales, sigue siendo seis veces mayor que el gasto per cápita en seguros privados.

Acotó que la persistencia del gasto de bolsillo en México se deriva de la insatisfacción de los usuarios con los servicios públicos. La Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental 2017 indicó que sólo la mitad de los usuarios están satisfechos con los servicios de salud del IMSS, Issste y servicios estatales o Seguro Popular.

Se suma que en años recientes las personas acuden a consultorios médicos en farmacias, nicho que ha crecido en pocos años y cuyo número se estima en 13 mil unidades.

Por otra parte, el aseguramiento privado mantiene un papel reducido en el sistema de salud, pues en 2017 cubrió a 7.2 por ciento de la población. Entre 2010 y 2017, el valor total de las primas de los seguros de gastos médicos mayores y de salud creció 62.7 por ciento en términos reales.

La AMIS sentencio que con el nivel de gasto público actual y la alta prevalencia del de bolsillo, difícilmente se podrá hacer frente al nuevo panorama de salud, pues la tecnología se ha convertido en un detonador significativo del gasto en atención médica, que se combina con los altos costos por las enfermedades crónicas.

La AMIS consideró que para enfrentar este panorama es necesaria la colaboración entre el sector privado y público, pero otro camino es transitar hacia modelos más sustentables.