Turismo | 17 de Abril de 2019

Danzante mayo. El Júpare, Huatabampo, Sonora, donde la Cuaresma y la Semana Santa son rituales de origen católico ligados con los cultos y cosmovisión prehispánica. Foto cortesía AMC

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Redacción
Ciudad de México, 17 de abril.- El investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Sonora, José Luis Moctezuma mencionó que estudiar los procesos en rituales de los grupos que habitan el noroeste mexicano es importante para entender la diversidad cultural de nuestro país.  
 
Los grupos indígenas que habitan en el noroeste de México son yaquis, mayos, seris, guarijíos, pimas, tarahumaras, tepehuanes del norte, los o’odham (pápagos), mientras que en Baja California se pueden encontrar con los llamados grupos yumanos (los cucapá, kiliwa, paipai y k´miai o kumiai).  
 
La mayoría de estos grupos pertenecen a la familia lingüística yutoazteca—con excepción de los seris que hablan una lengua aislada—, por lo que están emparentados de alguna manera y tienen rasgos en común, entre los cuales está el impacto de la religión católica en sus ritos. 
 
El especialista relató que, para comprender la diversidad cultural de estos grupos, se requiere de un trabajo antropológico, etnográfico y de antropología lingüística, esta última para estudiar el discurso ritual, sus referentes y simbolismos. 
 
Uno de los aspectos que el investigador ha estudiado es la ritualidad entre yaquis y mayos, un sistema ritual único en México, el cual comienza con el inicio de la Cuaresma, pero que en el caso de los yaquis concluye el 3 de mayo, día de la Santa Cruz. 
 

En el caso de los mayos, que habitan el sur de Sonora y el norte de Sinaloa, el primer viernes de Cuaresma cerca de quinientos fariseos enmascarados, solo en el pueblo de El Júpare, son parte de los llamados contis, procesiones que llevan a cabo los personajes desde la iglesia y que tras un largo recorrido regresan al punto inicial; así cada viernes tiene lugar un conti hasta llegar al Domingo de Ramos. 

Algunos otros personajes que participan en estas actividades rituales de Cuaresma y Semana Santa son las “tres marías” y los “tres josés”, niñas y niños encargados de defender a Cristo, para lo cual utilizan flores como armas contra los fariseos, cuya vestimenta se caracteriza por la piel de cabra y las máscaras animalescas. También participan las verónicas (mujeres casadas) y las magdalenas (doncellas), que cuidan la imagen de Cristo. 
 
Para los rituales de los yaquis, grupo indígena del estado de Sonora, algunos de los personajes son los “angelguarda”, que tienen la responsabilidad divina de contener a los fariseos llamados en lengua yaqui chapayecas, que significa “nariz afilada” o “nariz larga”, en referencia a las máscaras que utilizan, aunque en ocasiones estas pueden ser de payasos, negritos, apaches o de algún otro personaje o político. 
 
Una vez que se representa la muerte y velación de Cristo, para levantar la Gloria y continuar con su resurrección, aparecen los ‘pascolas’ (proviene de pahko, ‘fiesta’, cuya etimología se deriva del préstamo de la palabra española pascua y de o’ola, ‘viejo’) acompañados del venado, quienes cierran el ritual para dar inicio a la fiesta religiosa, explica Moctezuma Zamarrón. 
 
La ritualidad de Cuaresma y Semana Santa para los yaquis y mayos está relacionada con la pedida de lluvias para llevar a cabo las actividades agrícolas, pero, sobre todo, para el florecimiento del ‘sewa ania’ o mundo flor y del ‘huya ania’, el mundo del monte.  

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