méxico | 17 de Marzo de 2018

Afirma que sería un presidente que no estará subordinado a ningún grupo de intereses creados y que solo tendría como "amo" al pueblo de México. Foto Carlos Ramos Mamahua / La Jornada

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Georgina Saldierna, Alma E. Muñoz y Alonso Urrutia / La Jornada

Ciudad de México, 17 de marzo.- Andrés Manuel López Obrador, candidato de la coalición Juntos Haremos Historia, integrada por Morena, Partido del Trabajo (PT) y Encuentro Social (PES), extendió ayer su mano abierta y franca a sus adversarios, a quienes rechazó ubicar como enemigos. Tras su derrota, dijo, no habrá represalias, persecución ni destierro para nadie, porque lo que se necesita es justicia, no venganza.

Después de solicitar el registro por tercera ocasión como candidato presidencial ante el Instituto Nacional Electoral (INE), sostuvo que su propósito es iniciar una nueva etapa en el país como un Presidente que no estará subordinado a ningún grupo de intereses creados y que sólo tendrá como amo al pueblo de México.

Acompañado de su esposa Beatriz Gutiérrez Müller, desde un templete colocado en la explanada del órgano electoral prometió que, de llegar a Los Pinos, la primera iniciativa de reforma de ley que enviará al Congreso será para poder juzgar al Presidente de la República por delitos electorales y corrupción.

Confiado en que ganará el primero de julio, ofreció someterse a la revocación de mandato cada dos años de su gobierno.

Frente a cientos de militantes de los partidos coaligados, simpatizantes y mineros –quienes portaban playeras rojas con la leyenda Exigimos al gobierno garantías para el regreso de Napoleón Gómez Urrutia, acompañada de la foto del líder sindical– López Obrador llamó a la reconciliación y a transformar la vida pública del país.

Se busca el camino de la concordia, porque no queremos ni tenemos enemigos, tenemos adversarios, dijo el candidato que ha incorporado a su equipo de campaña a ex panistas, ex priístas, ex perredistas, empresarios… muchos de ellos presentes en su registro, como Germán Martínez, Tatiana Clouthier, Marcelo Ebrard, Ricardo Monreal y muchos más, además de los líderes de Morena, Yeidckol Polevnsky; del PT, Alberto Anaya; y del PES, Hugo Eric Flores.

Mientras los trabajadores del INE seguían atentos el discurso desde las ventanas de sus oficinas, el tabasqueño envió a integrantes del poder político y económico del país el mensaje de que no les guarda rencor, pero advirtió que de llegar a la Presidencia ningún grupo, por importante y poderoso que sea, podrá seguir conspirando contra la paz social en beneficio propio.

En consonancia con el discurso de concordia que ha venido enarbolando, puntualizó que se podrán hacer negocios, pero no habrá influyentismos, corrupción ni impunidad. También ratificó que dará preferencia a los pobres y no permitirá que los privilegios de pocos se sustenten en la opresión, la inseguridad y la miseria de los mexicanos.

Asimismo, resaltó que esta elección será la última que se celebrará bajo la sospecha y el temor del fraude. A partir del próximo sexenio nadie podrá comprar la voluntad de ciudadanos, las elecciones serán limpias y libres; no habrá compra de voto y me comprometo a que la Presidencia será el principal guardián de las libertades del pueblo, como dijo Francisco I. Madero.

López Obrador ofreció toda su imaginación y talento para garantizar la tranquilidad, conseguir la paz y la reconstrucción de la seguridad pública.

Subrayó que su legítima ambición es pasar a la historia como uno de los mejores presidentes de México y estar a la altura de Benito Juárez, Madero y el general Lázaro Cárdenas del Río. La tercera es la vencida, cerró su discurso.

Momentos antes había estado en el auditorio del INE, donde los consejeros electorales, encabezados por Lorenzo Córdova, recibieron los documentos de la solicitud para su registro como candidato presidencial, lo que se resolverá el 29 de marzo, un día antes del inicio formal de las campañas.

Córdova afirmó que para que la elección llegue a buen puerto se requiere que todos los actores se apeguen a las reglas. Y los gobiernos, precisó, deben cumplir con su obligación de mantener la imparcialidad y abstenerse de intervenir en el proceso electoral.

Polevnsky solicitó a los consejeros que los resultados de los comicios no se dicten desde las cúpulas del poder. Exigió que cuenten bien los sufragios y pongan en marcha una campaña para pedir a los electores que no vendan su voto. Destacó que su preocupación es que les roben votos en las casillas o que voten 108 o 114 por ciento de electores, como sucedió en el estado de México.