cultura | 17 de Marzo de 2018

“Desde niño mi refugio fue la literatura, también el teatro”, ha dicho Sergio Pitol (Puebla, 18 de marzo de 1933). En la imagen, el autor de Domar a la divina garza, entre múltiples obras, captado en 2013. El Instituto Veracruzano de Educación y Cultura anunció que prepara un homenaje al también traductor Foto Sergio Hernández Vega

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Eirinet Gómez / La Jornada

México, 17 de marzo.-El escritor, traductor y premio Cervantes de Literatura 2005, Sergio Pitol, cumple 85 años este domingo. Con ese motivo, amigos y familiares rendirán un homenaje al autor de Domar a la divina garza.

En Veracruz, donde reside el autor de El arte de la fuga, el Instituto Veracruzano de Educación y Cultura (IVEC) también prepara un homenaje al reconocido escritor.

Se considera que Sergio Pitol no acudirá, pues desde junio de 2010 anunció su retiro de la vida pública y la literatura, afectado por una enfermedad neurológica progresiva.

Nacido el 18 de marzo de 1933 en Puebla, la capacidad de Sergio Pitol para crear historias, dominar siete idiomas y traducir obras de Anton Chéjov o Joseph Conrad surgió en su niñez, desde la orfandad, una salud precaria y de la mano cariñosa de su abuela.

El remedio infantil para sobrellevar la dureza de la vida fueron los libros, sus compañeros de siempre. Desde niño mi refugio fue la literatura, también el teatro, narró Pitol por correo a Dpa, cuando la enfermedad asomaba hace 10 años.

Dedicación a las letras, la docencia y la lingüística

El tañido de una flauta, obra escrita en 1972, posicionó a Sergio Pitol como novelista.

Con el tiempo, los estantes de las librerías se llenaron con sus obras: Juegos florales, Domar a la divina garza, La vida conyugal, Vals de Mefisto y El mago de Viena, por citar sólo algunas.

El narrador gestó muchas de ellas en parques, cafés o en la privacidad de sus estancias en París, Varsovia, Budapest, Praga y Moscú, ciudades donde también ejerció la diplomacia, y en su hogar en el estado de Veracruz, donde creció y reside.

En la faceta de traductor, sus versiones al español de escritores británicos, checos, polacos, alemanes y rusos alcanzan medio centenar.

Su estilo es contarlo todo, pero no resolver el misterio. Su estilo es distorsionar lo que mira. Su estilo consiste en viajar y perder países y en ellos perder siempre uno o dos anteojos, perderlos todos, perder los anteojos y perder los países y los días lluviosos, perderlo todo: no tener nada y ser mexicano y al mismo tiempo ser extranjero siempre, describió Vila-Matas en la revista Letras Libres.

Después de una vida dedicada a las letras, la docencia, la lingüística y la investigación, varios galardones honran la obra de Sergio Pitol: los premios Herralde 1984, el Juan Rulfo 1999, el Roger Caillois 2006 y otros. Sin embargo, el Cervantes fue lo mejor que me ha pasado en la vida, dijo hace unos años.

Cuando la afasia, trastorno del lenguaje derivado de un daño neuronal, orilló a Pitol a retirarse, lo hizo de manera elegante con un anuncio oficial y con la publicación de Una autobiografía soterrada.

Poco después, por su deteriorada salud y sin familia directa, el autor quedó en medio de un pleito legal por su custodia entre las autoridades de Veracruz y sus parientes maternos, los Demeneghi.

De Pitol, el escritor Carlos Fuentes (1928-2012) elogiaba su gran capacidad literaria, muy cercana a los grandes autores centroeuropeos, para mirar el halo oculto de la Luna con una sonrisa sarcástica.

Y Vila-Matas define a Sergio Pitol como el mejor escritor en lengua española de nuestro tiempo.