cultura | 17 de Enero de 2019

La buena arquitectura es una fórmula equilibrada de ciencia, tecnología y arte; el nuevo infierno tendrá capacidad para 20 mil espectadores. Foto Luis Castillo / La Jornada 

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Mónica Mateos-Vega / La Jornada

Ciudad de México, 17 de enero.- El arte acompañará al rey de los deportes en el nuevo estadio de Los Diablos Rojos del México, diseñado por el arquitecto tamaulipeco Francisco González Pulido, por encargo del dueño del equipo, el empresario Alfredo Harp Helú.

Además de la reja creada especialmente por el pintor y grabador juchiteco Francisco Toledo, el inmueble, cuya construcción se inició hace tres años, cuenta con varios muros en blanco para que intervengan otros artistas invitados.

Será un edificio donde no sólo se verán las manos de los hombres que lo levantaron, añade el arquitecto en entrevista con La Jornada, sino también habrá una escultura de acero con los nombres de todas las personas que han participado en la edificación: alrededor de 10 mil, en estricto orden alfabético, a petición del también filántropo Harp Helú.

En el vestíbulo se colocó una estructura piramidal, un poco para hacer referencia a lo prehispánico, pero también a la tecnología, pues por las noches flotará luz blanca.

“Vamos a cambiar el concepto del infierno con este estadio, veremos que no es un lugar tan terrible”, bromea González Pulido, pues “la buena arquitectura consiste en una fórmula equilibrada de ciencia, tecnología y arte; todo ello está presente aquí.

“Siempre he soñado a lo grande, y me da gusto que después de tanto tiempo de no estar en mi país, gracias a la invitación de don Alfredo pude regresar con ese proyecto monumental. Cuando me dijeron ‘hay que hacer un estadio’, lo primero que pensé fue: ‘Voy a hacer el mejor del mundo’, será muy mexicano y de primer nivel.

“El infierno es un parque que tiene una tremenda conexión urbana, ese es el espíritu de este gran obsequio que don Alfredo hará a la Ciudad de México y al país, con el que además se dará más visibilidad a escala internacional acerca de lo que los arquitectos mexicanos estamos haciendo, por ejemplo, con respecto a la diversidad en el uso de técnicas y materiales y el manejo de la luz, que en México es muy hermosa y particular. Hay obras que han puesto a México en el mapa: aquí hay talento, recursos y grandes oportunidades, sobre todo una buena actitud hacia los arquitectos jóvenes. El estadio se va a sumar a ello, va a llamar mucho la atención.”

González Pulido aplaudió la iniciativa del presidente Andrés Manuel López Obrador de apostar a la promoción del deporte, algo que, consideró, en años anteriores ha faltado, de la mano con la recuperación de los espacios públicos.

Por eso, el arquitecto insistió en que “lo que don Alfredo hizo, al encargar construir este estadio, es plantar un árbol que crecerá fuerte, robusto y hermoso. El nuevo estadio de los Diablos Rojos del México es una semilla que tendrá impacto mucho mayor del que hemos imaginado, porque va a suceder que los vecinos de la zona de la Magdalena Mixhuca van a querer que sus casas se vean mejores, que las áreas verdes que estaban abandonadas se recuperen.

“Esa influencia positiva que genera una gran obra como ésta no la hemos calculado. Además del estadio, le propusimos a don Alfredo tener en los alrededores una zona de cultivos urbanos de hortalizas, espacios públicos enormes, un espacio para niños, área para un mercado. Es un terreno con mucho potencial para la integración de arte público.

“Don Alfredo tiene la idea de hacer del beisbol un espectáculo muy accesible en cuanto al costo y que esté en un espacio como el nuevo estadio será muy bonito, pues para los estándares de México se trata de un edificio muy importante por la inversión que se ha hecho.

"Habrá una integración del edificio a la comunidad, respetuoso del entorno. Esa es la agenda que como arquitectos también debe ser parte de nuestra misión", concluyó González Pulido.