méxico | 16 de Agosto de 2018

Una investigación judicial realizada en Estados Unidos reveló que más de mil menores de edad fueron víctimas, durante décadas, de abuso sexual encubierto por la Iglesia católica en Pensilvania. Foto La Jornada Veracruz

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Eirinet Gómez / La Jornada
Xalapa, Ver. 16 de agosto.- El cardenal Sergio Obeso Rivera dijo que algunas personas que acusan casos de abuso sexual dentro de la Iglesia Católica, "deberían tener tantita pena, porque también tienen una cola muy larga que les pisen".

Interrogado sobre los casos de abuso sexual en las diócesis de Pensilvania, Estados Unidos, antes de oficiar misa en la Catedral de Veracruz, el religioso rehusó, inicialmente, comentar el tema: "vengo contento para hablar de temas bellos, no de cosas problemáticas como esa que planteas".

Pero luego dijo que esos señalamientos "son acusaciones que se hacen, que en algunos casos son ciertas, pero mal de muchos consuelo de tontos, porque a veces quien los acusa debería tener tantita pena, porque suelen tener una cola que les pisen muy larga".

No obstante, el jerarca de la Iglesia católica, de 86 años de edad, reconoció que las acusaciones de casos de sacerdotes pederastas "nos hacen sentirnos mal y queremos mejorar".

Evidencia contra 300 curas

Una investigación judicial realizada en Estados Unidos reveló que más de mil menores de edad fueron víctimas, durante décadas, de abuso sexual encubierto por la Iglesia católica en Pensilvania; la indagatoria halló evidencia creíble contra más de 300 curas.

La investigación, considerada la más exhaustiva en la Iglesia católica estadunidense, provocó la inculpación de dos sacerdotes, aunque la mayoría de los crímenes fueron cometidos hace tanto tiempo que los delitos ya prescribieron y muchos de los abusadores han muerto.

El pasado 29 de junio, el entonces arzobispo emérito de Xalapa y tres veces secretario General de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), fue nombrado cardenal por el papa Francisco.

De acuerdo con la propia CEM, Sergio Obeso Rivera participó en las negociaciones de paz y reconciliación de los Acuerdos de San Andrés, en Chiapas, y continuó los esfuerzos de restablecimiento de las relaciones entre el Estado mexicano y el Vaticano, al promover la ley reglamentaria del artículo 130 constitucional.