mundo | 16 de Agosto de 2017

La cúpula política y empresarial del país y casi todo el abanico ideológico de líderes de opinión, incluyendo reconocidos conservadores, calificaron como inaceptables las declaraciones de Trump sobre la violencia detonada por neonazis Foto Agencias

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Nueva York, 16 de agosto.- Donald Trump fue denunciado como un simpatizante neonazi y de supremacistas blancos, provocando fisuras entre sus aliados políticos y empresariales y tal vez la peor crisis de su aún joven presidencia desde que llegó a la Casa Blanca.

Durante las últimas 24 horas, la cúpula política y empresarial del país y casi todo el abanico ideológico de líderes de opinión, incluyendo reconocidos conservadores, calificaron como inaceptables las declaraciones de Trump sobre la violencia detonada por neonazis, supremacistas y nacionalistas blancos, integrantes del Ku Klux Klan y milicias ultraderechistas en Charlottesville, Virginia, el pasado fin de semana, lo cual acabó costando la vida de una joven y heridas a otros 19 manifestantes pacíficos anti racistas que protestaban ese festejo del odio.

Después de ser obligado a criticar a los grupos extremistas de derecha el lunes ante un intensa presión política por no haberlo hecho de manera explícita el sábado cuando culpó a “todos los bandos” por la violencia, el presidente reiteró su primera posición, acusando que “la izquierda” fue tan violenta como la “derecha” y que ambos lados compartían responsabilidad por los hechos. Peor aún, afirmó que había “algunas finas gentes” entre los neonazi y el KKK, y que “mucha gente en ese grupo estaba ahí para protestar de forma inocente y muy legal”.

Nunca antes un presidente había endosado, o mínimo justificado, a elementos de la ultraderecha racista en tiempos modernos. Vale recordar que parte fundamental de la historia oficial de este país es su triunfo en la guerra contra Hitler (casi nunca se menciona el papel de los rusos). Los que participaron en esa guerra se conocen como “la generación más grande” de estadunidenses. Los nazis siempre han sido el equivalente del mal -en toda película, novela, cuento, historia son el enemigo de todos los valores estadunidenses. Trump se atrevió a decir, en esencia, que no todos los que marchan junto a los símbolos y banderas nazis son necesariamente malos, y que son igual de malos los de “la izquierda”. Afirmar tal cosa había sido, hasta ahora, impensable.

Los comentarios dejaron asombrados a casi todo mundo, incluyendo a su propio equipo, y se supone a su jefe de gabinete John Kelly, quienes comentaron a medios que todo eso no estaba en el guion preparado para la conferencia de prensa en el lobby de la Torre Trump el lunes.

Los únicos que lo aplaudieron fueron líderes neonazis, nacionalistas blancos y líderes del KKK. De inmediato, casi todo mundo -hasta figuras y medios conservadores leales al presidente- criticaron o condenaron las declaraciones, algunos incluso especularon que esto podría provocar una profunda crisis dentro de su gobierno.

Hoy, ante el creciente éxodo de ejecutivos en jefe de los consejos empresariales presidenciales en protesta por sus comentarios, Trump decidió disolver estas entidades. Declaró por tuit que “en lugar de presionar a los empresarios en el Consejo de Manufactura del Foro de Estrategia y Política, estoy poniendo fin a ambos”. Pero el Foro ya le había informado, a través de Stephen Schwarzman, ejecutivo de la poderosa empresa financiera Blackstone Group y cercano aliado del presidente, que la mayoría de los ejecutivos en jefe estaban a favor de disolver la entidad.

Por lo menos seis ejecutivos de empresas que integraban el Consejo de Manufactura ya habían renunciado, y otros más estaban por hacerlo, antes de la decisión de Trump de desaparecer su creación. Mientras tanto, las declaraciones de reprobación por líderes empresariales contra la posición de Trump sobre Charlottesville inundaron las redes, incluyendo a los ejecutivos en jefe de JPMorgan Chase, Walmart, Merck, y General Electric, entre muchas más.

En Washington, el líder de la mayoría republicana del Senado Mitch McConnell condenó a todo grupo de odio y declaró que “no hay buenos neonazis”, mientras que el presidente de la cámara baja Paul Ryan expresó su repudio a los racistas blancos. Varios legisladores prominentes del partido del presidente y los ex presidentes Bush padre e hijo emitieron declaraciones condenando a los grupos de odio y reprobando, indirecta pero obviamente, a Trump.

El senador conservador Orrin Hatch declaró que “mi hermano no perdió su vida combatiendo a Hitler para que las ideas nazis no sean retadas aquí en casa”. Algunos pocos se atrevieron a criticar por nombre al mandatario, pero las tensiones dentro del Partido Republicano por cómo abordar la última barbaridad de su presidente sigue retumbando, y se escuchan por todas partes.

Mientras tanto, los máximos jefes militares de cada rama de las fuerza armadas en una acción poco común, emitieron condenas públicas a los grupos de odio, y aunque no mencionaron por nombre al comandante en jefe, quedó destacada su diferencia, al afirmar que no se puede tolerar “el odio racial” y “extremismo” ya que eso “va en contra de nuestros valores”.

Melvin Marks, veterano de la Segunda Guerra Mundial de 93 años de edad, condecorado por su lucha contra los nazis, ayudó a establecer una nueva página de Facebook llamada “Veteranos de Segunda Guerra Mundial indignados por Trump”, y comentó al Washington Post que Trump “acaba de pisotear las tumbas de los 400 mil soldados que murieron” en esa guerra contra Hitler.

Editoriales en los principales rotativos denunciaron las declaraciones, con el New York Times afirmando que es “un equivalencia falsa” culpar a ambos lados por la violencia en Charlottesville y que había empleado argumentos de los propios racistas. El Washington Post encabezó su editorial con “la nación sólo puede llorar”, señalando que “el martes fue un gran día para David Duke [ex líder del KKK] y racistas en todas partes. El presidente de Estados Unidos declaró en efecto que él los respalda”.

La portada del New York Daily News fue una imagen de Trump bajo una cabeza enorme: “Simpatía con los diablos”.

Opositores políticos del presidente condenaron sus declaraciones y algunos pidieron su remoción. El senador y ex candidato presidencial Bernie Sanders tuiteó que Trump “está avergonzando a nuestro país y los millones de estadunidenses que lucharon y murieron para derrotar al nazismo”.

Michael Moore, quien se está presentando en un teatro de Broadway, invitó a todo su público de la noche del martes a acudir a la Torre Trump -ofreció transporte en camiones a 200 de ellos- a unas cuadras de distancia, donde junto con los actores Mark Ruffalo, Olivia Wilde, Marisa Tomei, corearon consignas contra el mandatario.

Mientras tanto, hoy en Charlottesville se realizó el funeral de Heather Heyer de 32 años, quien murió al ser atropellada a propósito por un integrante neonazi el sábado. “Intentaron matar a mi niña para callarla, pero que crean, la acaban de magnificar”, declaró la madre de Heyer, Susan Bro ante cientos de simpatizantes que acudieron a la ceremonia, incluyendo al gobernador de Virginia y el senador Tim Kaine. Desde el podio, llamó a que quienes de pronto han concido a su hija alrededor del mundo “hagan lo que Heather haría… luchar”. Continuó: “vamos a tener nuestras diferencias, pero canalicemos esa ira no en odio, no en violencia, no en temor… sino en acción por lo justo”.