Chihuahua | 16 de Mayo de 2019

El corresponsal de La Jornada fue uno de los periodistas que apoyó la labor de los familiares de personas desaparecidas. "Él se enteró que había unas mujeres que andábamos con un palo de escoba y que le sacábamos punta, porque no llegábamos a varilla, para buscar en lotes con tierra removida". Foto La Jornada Maya

Por

Por 

Gustavo Castillo y Cristian Díaz / La Jornada

Culiacán, Sin., 16 de mayo.- Mirna Nereyda Medina, líder del grupo conocido como Rastreadoras del Fuerte, afirmó que a dos años del asesinato de Javier Valdez han logrado muchas cosas, “pero (el periodista) se fue cuando más lo necesitábamos. Él decía: ‘son unas cabronas. Unas viejas muy chingonas y tienen que lograr que los desaparecidos emerjan de la tierra, de donde estén’”.

La presentación del documental No sucumbió la eternidad, en el que se muestran los sufrimientos y vivencias que ocasiona a familiares la desaparición de una persona, fue el contexto para que se rindiera un homenaje a Javier Valdez, corresponsal de La Jornada asesinado el 15 de mayo de 2017 por integrantes del cártel de Sinaloa.

En el acto, además de Nereyda Medina, asistió Alma Rosa Rojo, fundadora de Voces Unidas por la Vida, la primera organización dedicada a la búsqueda de personas que fueron levantadas o desaparecidas en Sinaloa.

Alma Rosa Rojo señaló que es una necesidad recuperar la memoria histórica de los hechos de violencia y de las víctimas que se han generado en los pasados 10 años, porque las instituciones gubernamentales han tratado de ocultar y minimizar esta parte de la historia.

En su participación, la dirigente de las Rastreadoras del Fuerte recordó que Javier Valdez fue uno de los periodistas que apoyó la labor de los familiares de personas desaparecidas. "Él se enteró que había unas mujeres que andábamos con un palo de escoba y que le sacábamos punta, porque no llegábamos a varilla, para buscar en lotes con tierra removida".

Al principio, dijo, “nos decían que era un delito encontrar tantos cuerpos; la primera vez fueron cinco y por eso me detuvieron... Ahora encontramos cinco, 15, 20, y como sociedad ya nos estamos acostumbrando a eso. Se nos hace tan común que haya desaparecidos.

“Luego nos dicen: ‘las locas de la pala encontraron otra fosa. Sabe con quién andarán metidas que les dicen dónde están’. Es cierto, a veces nos dicen ‘vayan a tal lugar’, pero no exactamente dónde están. Tienes que ir a ver si es cierto. Muchas veces son mentiras, y como Javier (Valdez) decía, vamos y rastreamos a la orilla de los caminos, de la vía del tren o en la orilla de los ríos y allí hemos encontrado a nuestros tesoros (restos u osamentas de sus familiares)”.