méxico | 16 de Mayo de 2018

La profesora Rosa Alba García Castillo, con el presidente Enrique Peña Nieto y Juan Díaz de la Torre, dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, en la ceremonia conmemorativa por el Día del Maestro celebrada en el salón Adolfo López Mateos de la residencia oficial de Los Pinos Foto La profesora Rosa Alba García Castillo, con el presidente Enrique Peña Nieto y Juan Díaz de la Torre, dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, en la ceremonia conmemorativa por el Día del Maestro celebrada en el salón Adolfo López

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Rosa Elvira Vargas y Emir Olivares La Jornada
Ciudad de México, 6 de mayo.- Con un llamado al magisterio nacional a defender la reforma educativa, el presidente Enrique Peña Nieto admitió ayer que no hay transformación sin controversia e intentos de revertirla por grupos de interés que se beneficiaban de la situación anterior.

Sin embargo, de acuerdo con las encuestas, aseguró, para la mayoría de los mexicanos las modificaciones en el sistema de enseñanza representan el más importante cambio estructural de los realizados en este sexenio.

Al encabezar la ceremonia por el Día del Maestro el mandatario hizo una vehemente defensa del papel de los docentes en la reforma educativa, cuya iniciativa surgió debido a que resultaba evidente que el sistema de enseñanza en el país había sido colonizado auténticamente por intereses ajenos y producía resultados disfuncionales.

Reivindicó el acuerdo logrado por su gobierno y las principales fuerzas políticas para poner fin a una serie de prácticas que beneficiaban a una minoría, en detrimento de la calidad de la educación.

La reforma se hizo, enfatizó, porque nos negamos a ser cómplices de quienes habrían distorsionado o usurpado las funciones de la autoridad educativa, y por ello una de las primeras acciones fue recuperar la rectoría del Estado sobre la educación. Tolerar la mala calidad de la enseñanza significa perpetuar la desigualdad y la exclusión social.

Para lograrlo, agregó Peña Nieto, los profesores y su sindicato fueron actores centrales. Consideró al presidente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Juan Díaz de la Torre, como un líder que ha demostrado con hechos su dedicación a las mejores causas del magisterio y su invariable lealtad y compromiso con México.

Como es tradicional en esta ceremonia, el mandatario entregó reconocimientos por antigüedad y desempeño a docentes de varias partes del país. Felicitó el involucramiento del sector magisterial para respaldar la reforma, como lo han hecho también los padres de familia, conscientes de que el futuro de sus hijos depende en buena medida de la calidad de la educación que reciban.

Desglosó, con cifras, los tres ejes de los cambios en la enseñanza: en formación docente, 600 mil maestros, directores, técnicos y supervisores asistieron el año pasado a cursos de capacitación, y esa cifra se duplicará en el actual. Un millón 300 mil maestros se han evaluado y 190 mil plazas y ascensos se han asignado por mérito, mejorando en un buen porcentaje sus percepciones salariales.

La reforma no se trata de sancionar a los maestros, ni pretende, como algunos señalan, hacer de la misma algo punitivo.

Enseguida se refirió a los cambios en contenidos y planes de estudio, en los cuales ahora la instrucción se concentra en el desarrollo de aprendizajes claves y de habilidades socio-emocionales y artísticas, así como de las prioridades curriculares de cada escuela.

Explicó que para tal finalidad ya se inició la distribución de casi 200 millones de ejemplares con el nuevo contenido programático, y estarán disponibles para utilizarse en el próximo ciclo escolar (2018-19).

Reporta avances en lenguaje y comunicación, y en matemáticas

Finalmente, acerca del tercer eje, la infraestructura escolar, el mandatario aseguró que para finales del sexenio se habrán invertido más de 130 mil millones de pesos (70 millones de pesos diarios) en atender las instalaciones de 33 mil planteles donde estudian más de 6 millones de alumnos. Es la cifra más cuantiosa de los 50 años recientes y equivale a más de 300 por ciento respecto de las dos administraciones anteriores.

La reforma educativa, indicó, ha empezado a dar ya sus primeros logros y se patentiza con los avances de 11 y 29 puntos, respectivamente, en lenguaje y comunicación, y en matemáticas en más de la mitad de las entidades del país, de acuerdo con las pruebas de Planea.

El apoyo social a estas transformaciones no debe sorprendernos, porque se inspira en la ética profesional, mérito académico y equidad en el acceso a la enseñanza, indicó.

A su vez, el titular de la Secretaría de Educación Pública, Otto Granados Roldán, también defendió las modificaciones al sistema de enseñañza porque, dijo, el país vivió durante muchos años entre la inercia y la frustración, se escolarizaba, pero no se educaba, la discrecionalidad sustituyó al mérito, las simulación se volvió el orden natural de las cosas.

No se deben negar sus progresos ni volver a los viejos hábitos. No es decente destruir la reforma, enfatizó.