cultura | 16 de Marzo de 2017

Cristina Rivera, Sara Poot y Elena Poniatowska. Foto La Jornada Maya

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Lilia Balam/ La Jornada Maya

Mérida, 16 de marzo.- Con el escenario de la caótica relación entre México y los Estados Unidos tras la subida al poder del presidente estadunidense Donald Trump, despegó la charla entre Elena Poniatowska y Cristina Rivera Garza, presentadas por Sara Poot, en la tercera sesión del Congreso UC-Mexicanistas, realizado en la Feria Internacional de la Lectura en Yucatán (Filey).

Poniatowska abrió el espacio de debate afirmando que a Cristina Rivera “ningún muro pudo callarla”, al referirse a la trayectoria de la escritora tamaulipeca en el extranjero, como escritora y profesora de la Universidad de Houston.

Por su parte, Rivera destacó en la primera parte de la sesión: “He estado como muchos de ustedes, descorazonada, triste. Viviendo allá estoy deprimida por las cosas que veo. En otros momentos, ni el racismo, ni la misoginia, ni la xenofobia son ajenos en Estados Unidos. Lo que asusta es la visibilidad tan atroz, tan dramática que se le ha dado a este discurso de odio”.

Elena cuestionó a la autora de Nadie me verá llorar sobre si alguna vez escribirá una novela empleando teoría literaria. Rivera, quien no ha publicado novelas desde 2012, contestó que sus trabajos suelen ser basados en proyectos documentales, ya que eso urge en el panorama actual.

La ganadora del Premio Excelencia en las Letras José Emilio Pacheco cree en el poder crítico de la escritura, y en su capacidad para conformarnos como pensadores. “Pero si todo lo que nos rodea es una ficción, ¿qué poder tiene? Cada vez surgen más trabajos basados en proyectos periodísticos o testimoniales. Eso es algo crítico, poderoso, que nos lleva más a allá de la ficción en que se ha convertido nuestra vida cotidiana, para mí ese tipo de escritura corresponde a nuestra urgencia”, explicó Rivera.

Este punto de vista fue compartido por Poniatowska, cuando a pregunta expresa de La Jornada Maya, la cuestionó sobre la literatura que necesita la sociedad en estos momentos de crisis: “Literatura rosa ni de chiste, en ningún momento sirve. Yo creo en el arte que se hace entre todos, el que surge de la calle, la gente es la que más tiene que decir”, subrayó.

Hacia el final de la charla, Rivera Garza abordó el tema de la multiculturalidad, al hablar de los migrantes mexicanos que se encuentran en Estados Inidos y el peso del idioma en dicho entorno: “Cuando el español cruza la frontera sobre los hombros de los trabajadores, ya sea documentados o indocumentados, se transforma en otra cosa. En algo vulnerable. Parece que usamos las mismas palabras y gramática pero realmente escribimos con otro español”.

En este punto, Rivera Garza agregó que este panorama también lo viven cientos de pueblos originarios en México con sus respectivos idiomas: “Son lenguas sin Ejército. Han logrado sobrevivir no gracias al apoyo del Estado, sino en contra de sus ataques. Tenemos otras lenguas que aprender si queremos vivir en este país multilingüe, tenemos otras vidas que considerar porque son parte de la gran multiplicidad de experiencias que conforman este país”, señaló.

“¿Qué es para ti lo sagrado?”, interrogó Poniatowska a Rivera para cerrar con broche de oro. Cristina explicó que es la relación directa entre lector y texto, un vínculo íntimo, que escapa de la manipulación y se replica en cada lector al adentrarse en la literatura.

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