Baja California | 15 de Noviembre de 2018

Se les advirtió que no debían acercarse a la ciudad porque podrían ser agredidos por ciudadanos inconformes con su presencia Foto La Jornada Baja California

Por

Por 

Redacción
Tijuana, 15 de noviembre.- Un total de 22 camiones con 800 migrantes más llegaron esta madrugada hasta la caseta de cobro Tecate-Tijuana, donde ante la advertencia de que no debían acercarse a la ciudad porque podrían ser agredidos por ciudadanos inconformes con su presencia, se instalaron durante algunas horas. Sin embargo con los primeros rayos del sol y ante el frío, empezaron a caminar hacia la ciudad. 

A las 7:30 de la mañana, hora de Tijuana, caminaban con rumbo al Alamar, donde -según información del Grupo Beta los llevarán al desayunador del Padre Chava. 

La ciudad vivió una larga noche. En el fraccionamiento Playas de Tijuana, donde se ubica el faro y es punto de referencia de todos los grupos migrantes, ciudadanos de ese fraccionamiento provocaron una y otra vez a los miembros de la Caravana intentando un enfrentamiento. 

La policía tuvo que firmar una valla entre los no más de 150 centroamericanos que resistieron en pequeños grupos la agresión de los convocados por redes sociales a pedir “que se vayan de Playas”. 

Los centroamericanos llegaron hasta Playas el martes y ahí se instalaron porque no había espacio suficiente en los albergues. La noche de ayer el municipio acondicionó un deportivo para que ahí se alojaran. Sin embargo no se quisieron ir, algunos porque creen que su presencia frente a la malla fronteriza presiona a Trump para que los deje entrar, y otros porque no se quieren separar del grupo. 

Los representantes de Pueblos sin Fronteras dijeron que no se irían al albergue habilitado por el municipio porque no estaban de acuerdo con el trato que ahí se les quiere dar, con horarios de entrada y salida, y sin acceso a las organizaciones de derechos humanos que les acompañan en el recorrido.

 
Pasaron parte de la noche en la última caseta, antes de llegar a Tijuana, ya que les advirtieron sobre la hostilidad con que podrían ser recibidos por residentes de Playas de Tijuana.