Chihuahua | 15 de Noviembre de 2018

La propuesta es acabar con la simulación y dar real "cobertura al trabajo de la seguridad publica limitando el uso de la fuerza a un marco de legalidad, en un marco de respeto profundo a los derechos humanos”, dijo el próximo secretario de Seguridad. Foto Luis Humberto González / archivo La Jornada

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Alma E. Muñoz / La Jornada

Ciudad de México, 15 de noviembre.-  “La única posibilidad que tenemos actualmente para enfrentar el tema de la criminalidad son dos instituciones de primera línea: el Ejército y la Marina”, aseguró el próximo secretario de Seguridad, Alfonso Durazo, quien aclaró que los militares que realizan tareas de seguridad en las calles serán reemplazadas por policías militares y navales, que formarán parte de la Guardia Nacional, cuya estructura comenzará el primero de diciembre.

Al término de una reunión con el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, en la casa de transición, explicó que con la conformación de la guardia nacional “estamos proponiendo acabar con la simulación en la que han venido actuando las fuerzas militares” y que “dé cobertura al trabajo de la seguridad publica bajo una visión democrática. Es decir, limitando el uso de la fuerza a un marco de legalidad, en un marco de respeto profundo a los derechos humanos”.

En entrevista, resaltó que los policías militares y navales “tienen una formación distinta a la del personal militar que actualmente está en las calles; tienen una formación de seis u ocho meses adicionales a la de un soldado raso y esta formación adicional los califica para los temas de seguridad pública”.

Abundó que además tienen adiestramiento, disciplina, mecanismos de ascenso, de recompensa, de reconocimientos militares.

Recordó que hay guardias nacionales en diversos países -España, Chile, Francia, Italia-que tienen un diseño militar, “y nadie habla de que la seguridad pública esté militarizada”.

Consideró que el tema no es la militarización, “no depende de que estén ubicados en la Secretaría de la Defensa Nacional, depende de la formación de los integrantes de los cuerpos de seguridad. En este caso, los integrantes de la guardia nacional tendrán una formación específica para prestar servicios a la seguridad pública”, dijo.

Resaltó que la institución que actualmente garantiza optimizar el funcionamiento de la guardia nacional es la Secretaría de la Defensa. “Si tuviéramos el número de mandos civiles adecuados, formados, capacitados, la decisión hubiese sido distinta. Pero no lo hay en este momento”.

Necesitamos, recordó, entre 120 y 150 mil elementos para la guardia nacional, “con qué presupuesto los contratamos y de dónde los sacamos. Tenemos ya incorporándose, adelanto, 35 mil policías militares, alrededor de ocho mil navales y otro tanto pudieran ser de la Policía Federal.

Durazo insistió que la guardia nacional “va a ser un cuerpo adicional en la Sedena con identidad propia y programas de capacitación distintos a los que tiene el personal militar regular”.

En otro tema, el futuro secretario de Seguridad sostuvo que como parte del plan de seguridad que implementará el gobierno entrante, “aquellos criminales que se entreguen, que colaboren con la justicia, que reparen el daño podrán recibir alguna rebaja en la pena”, aunque acotó que el derecho internacional contemplan restricciones por delitos graves y de lesa humanidad.

“Y no es que salgamos a buscar criminales, es que aquellos que quieran colaborar con la justicia, pudieran recibir algún beneficio. Este marco jurídico ya existe en el país”, y mencionó la figura de testigos protegidos.

También dijo que la amnistía es una posibilidad. “El tema está sobre la mesa, queremos recoger, enriquecer nuestra visión... Por supuesto está en el inventario de posibilidades la amnistía o el indulto o la condición de testigo protegido.

Por la mañana, también arribaron a la casa de transición los futuros secretarios de la Defensa Nacional, General Luis Crescencio Sandoval, y de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú, así como el empresario José María Riobóo; Sergio Samaniego, encargado del proyecto aeroportuario de Santa Lucía, y Gerardo Bravo, quien dirigirá al Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México.

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