mundo | 15 de Junio de 2017

Protesta contra Donald Trump en Turquía. Foto agencia

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David Brooks

Nueva York. Donald Trump se burló -pero ni él ni sus asesores y aliados desmintieron o negaron- de que el presidente ahora está personalmente bajo investigación por posible obstrucción de la justicia, acusando que es víctima de una magna persecución encabezaba por “malos”, pero mayorías de la población ahora sospechan que él es el “malo”.

Justo mientras el presidente se quejaba de ser víctima de una persecución, se reveló que su yerno y asesor íntimo Jared Kushner también está bajo investigación por sus negocios con los rusos, al igual que los manejos financieros de otros socios de Trump e integrantes de su campaña, reportó el Washington Post.

Esta mañana, poco antes de las 7, Trump respondió a la bomba revelada por el Washington Post de que el fiscal especial Robert Mueller, encargado de la investigación sobre la mano rusa en las elecciones y la posible colusión de socios de la campaña de Trump, está indagando ahora si el presidente intentó obstruir la justicia en este caso.

En un tuit escribió: “fabricaron la historia falsa de colusión con los rusos, encontraron cero comprobación, entonces ahora van por obstrucción de justicia sobre la historia falsa. Bien”.

Poco después, agregó en un segundo tuit: “están atestiguando la cacería de brujas más grande en la historia política estadunidense -encabezada por algunas gentes muy malas y con conflictos”.

En la tarde, aparentemente obsesionado con el tema, Trump tuiteó un mensaje deplorando que su ex contrincante “chueca Hillary” no había sido enjuiciada por el manejo de sus correos electrónicos.

Pocas horas después de que el Post reportó que Trump ahora estaba personalmente bajo investigación, el Partido Republicano circuló puntos preparados para ayudar a políticos aliados del presidente a responder, varios de los cuales se enfocaban en atacar la credibilidad e imparcialidad de Mueller -al cual aparentemente se refiere el presidente en su tuit como “muy malo”- y cambiar el tema a uno de denunciar “las filtraciones injustificables, atroces e ilegales” del FBI con el solo propósito de “minar al presidente”. Concluyen que “el único delito aquí son las filtraciones ilegales”.

La oficina de Mueller ha solicitado entrevistas con altos funcionarios de inteligencia y documentos de sus agencias indicando que un enfoque de su investigación es sobre si el presidente de alguna manera intentó interferir o influir la investigación sobre Rusia, culminando con el dramático despido del entonces encargado de esa investigación, el director del FBI James Comey.

En los últimos días también se ha especulado si Trump estaba contemplando despedir a Mueller, algo que se reporta fue evitado cuando sus asesores le advirtieron de las severas consecuencias de tal movida.

Mueller, mientras tanto, sigue ampliando las dimensiones de su investigación. El Post reportó que el fiscal especial está investigando los negocios y finanzas de Jared Kushner, yerno y asesor del presidente, como parte de la indagación sobre las relaciones de los socios de Trump con intereses rusos después de revelar el miércoles que la investigación también está examinando posibles “delitos financieros” de algunos socios de Trump y gente relacionada con su campaña.

Por otro lado, y por si faltara más, se anunció otra investigación del Congreso. El senador republicano Charles Grassley, presidente del Comité Judicial, informó que esa comisión investigará el despido del ex director del FBI James Comey y cualquier “interferencia partidaria inapropiada” en las investigaciones de las agencias de seguridad pública.

Mientras tanto, casi 200 legisladores federales demócratas -un número sin precedente- presentaron una demanda federal acusando a Trump de violar la Constitución.

La demanda sostiene que el presidente ha lucrado personalmente a través de los negocios de gobiernos extranjeros con sus empresas, por ejemplo, sus hoteles.

Es la tercera demanda contra Trump sobre este asunto desde que llegó a la Casa Blanca -las anteriores la han interpuesto los procuradores generales de Maryland y Washington DC, y otra por una organización independiente junto con dueños de hoteles y restaurantes.

Con su ataque frontal contra el fiscal especial -quien es uno de los abogados y ex funcionarios públicos (ex director del FBI) más destacados y respetados por la cúpula política de este país- Trump continua con su práctica de confrontar a todos aquellos que se atreven a cuestionar o frenarlo, como fue el caso con su burla de jueces federales (incluso atacando sus capacidades mentales), y de altos funcionarios del Departamento de Estado, Justicia (despidió a la procuradora general en funciones por su renuencia a defender sus órdenes ejecutivas sobre viajeros de países musulmanes), defensa y de agencias de inteligencia.

Con ello, no ha ganado ni apoyo popular más allá de sus bases más fieles, y de hecho está perdiendo el concurso de credibilidad y confianza.

Un 60 por ciento de los estadunidenses cree que Trump intentó obstruir u obstaculizar la investigación de posible colusión de su campaña con los rusos, según un nuevo sondeo de AP-NORC. Peor aún, más del 60 por ciento de los estadunidenses cree que Trump tiene “poco o nada de respeto” a las tradiciones democráticas del país, y dos tercios (65 por ciento) no creen que tenga gran respeto a las instituciones democráticas.

Mientras tanto, se reporta sobre un creciente nerviosismo en y alrededor de la Casa Blanca, y este jueves el vicepresidente Mike Pence reconoció que ha contratado a un abogado personal al revelarse la investigación sobre Trump.

Parece que nadie se siente a salvo