mundo | 14 de Octubre de 2018

"Si bien es una migracion justificada por la situacion que se vive en los países centroamericanos, la manera en la que los organizadores gestionan la caravana es irresponsable ya que se ponen en riesgo a mujeres y niños", agregó. Foto tomada de HCH Televisión Digital

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Redacción
Tijuana, 14 de octubre.- Más de 2 mil centroamericanos emprendieron ayer en San Pedro Sula una marcha que pretende llegar a Estados Unidos, pasando por territorio mexicano, con la intención de solicitar asilo político ante la pobreza y la violencia que vive Honduras, el país de origen de la mayoría de ellos.

Agencias internacionales reportaron que centenares de familias completas iniciaron la caminata a las 5 de la tarde a pesar de que el vicepresidente estadunidense, Mike Pence, solicitó recientemente a los mandatarios de Honduras, Guatemala y El Salvador frenar la migración masiva.

La caravana llegará hasta la frontera norte de México para tocar alguna de las puertas de ese país. Aún no se sabe si marcharán por el lado de Tamaulipas o escogerán Tijuana por ser, según han dicho las organizaciones no gubernamentales, la ruta más segura para cruzar a Estados Unidos, donde residen más de un millón de hondureños.

La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) solicitó a los extranjeros que deseen ingresar al país lo hagan de manera regular, cumpliendo los requisitos de la Ley de Migración, además recordó a las personas de otras nacionalidades que los consulados de México en el extranjero son los encargados de realizar los trámites para la autorización y expedición de visas para aquellas nacionalidades.

En su primera etapa hacía la frontera de Guatemala, los centroamericanos recorrerán por tierra 2 mil kilómetros de una ruta que presenta operación de bandas delictivas, cruces de ríos y desiertos con serpientes.

El vicepresidente estadunidense solicitó a los países de América Central difundir el siguiente mensaje: “si no vienen legalmente a Estados Unidos, es mejor no hacerlo”.

Caravanas similares se han registrado desde el 2010; la última, el llamado Viacrucis migrante inició el 25 de marzo pasado y semanas después Donald Trump ordenó el despliegue de la Guardia Nacional a la frontera sur. Ese grupo, que cruzó por Tijuana, también vivió la separación de las familias.

Luis Villagrán, activista migrante de Tamachula, señaló que la organización de estas caravanas la tienen "supuestos defensores de migrantes", y en ocasiones es irresponsable la manera en que movilizan a estas familias ya que, a pesar de la preparación de los activistas, les dicen que van a pedir asilo cuando deberían de solicitarlo de antemano y no hasta que los migrantes arriban a territorio fronterizo sin tener una respuesta segura.

"Si bien es una migracion justificada por la situacion que se vive en los países centroamericanos, la manera en la que los organizadores gestionan la caravana es irresponsable ya que se ponen en riesgo a mujeres y niños", agregó.

La Caminata del Migrante, que partió ayer muy temprano, está integrada por familias que no vislumbran una esperanza de mejor vida en la tierra que les vio nacer.

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