méxico | 14 de Agosto de 2018

Ojalá que ese grupo que se apoderó del partido “tenga un acto de contrición y vea el daño que le ha hecho no solo a Acción Nacional sino al país”, dijo. Foto José Antonio López / archivo La Jornada

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Andrea Becerril y Víctor Ballinas / La Jornada

Ciudad de México, 14 de agosto.- El presidente del Senado, Ernesto Cordero, anunció su retiro de la vida pública y sostuvo que en la legislatura por terminar hubo un manejo pulcro, escrupuloso del presupuesto, sin gastos suntuarios ni excesos.

Recalcó que el bono que se otorgó a 22 funcionarios, está dentro de la ley y fue para reconocer el trabajo excelente que llevaron a cabo en los últimos seis años.

Luego de participar en el evento “Pase de Estafeta”, en que senadoras salientes se reunieron con las senadoras que integrarán la nueva legislatura, Cordero explicó que su participación en la vida pública concluirá el próximo día 30 y se retirará a la vida privada al desempeño y ejercicio de su profesión.

En entrevista precisó que seguirá dando clases, además de realizar actividades de consultoría financiera, hacer pronósticos, dentro de su profesión que es la de actuario y economista.

Expuso también que vale la pena rescatar al PAN porque tienen que convertirse “en la oposición que México necesita desesperadamente”.

Ojalá, dijo, que ese grupo que se apoderó del partido “tenga un acto de contrición y vea el daño que le ha hecho no solo a Acción Nacional sino al país”.

Agregó que ojalá ese grupo, que encabeza Ricardo Anaya, libere al PAN ya que es necesario que “esa camarilla que lo llevó al desastre”, se retire.

Cuestionado en torno a las críticas que formuló la semana pasada el senador electo de Morena, Martí Batres, por el otorgamiento de un bono de hasta dos meses a 22 funcionarios de alto mando del Senado, así como a su secretaria y cinco asesores de la Mesa Directiva, Cordero insistió en que no hay nada ilegal en ello.

Además de que está dentro de sus facultades, es un incentivo que reconoce el excelente desempeño de servidores públicos que llegan a las siete de la mañana y salen de madrugada.