mundo | 14 de Junio de 2018

El homenaje se efectuó en la Casa Refugio Citlaltépetl, organizado por Blanche Petrich, reportera de La Jornada. Foto tomada de la cuenta de Twitter @VazquezMartin

Por

Por 

Hermann Bellinghausen / La Jornada

Ciudad de México, 14 de junio.- La comunidad cultural realizó un acto solidario para visibilizar a los migrantes centroamericanos y de la comunidad LGBTI. Ello, con un homenaje en memoria de la hondureña transgénero Roxana Hernández, una de las pocas migrantes de la Caravana del Viacrucis del Migrante que logró ingresar a Estados Unidos en las semanas posteriores a su recorrido por nuestro país en abril. Una vez allá solicitó asilo, pues en su país corría grave peligro a causa de las bandas criminales.

Todo, para perder la vida estando bajo custodia del Servicio de Migración y Aduanas (ICE por sus siglas en inglés), el cual la recluyó en un sitio de mala muerte conocido como "la hielera", y luego en el Centro Correccional del condado de Cibola, Nuevo México, donde la alojaron en una unidad para personas transgénero. Las bajas temperaturas durante el encierro, la desatención y la discriminación le provocaron una neumonía grave que le costó la vida el pasado 25 de mayo en Albuquerque. Tenía 33 años. 

El homenaje se efectuó en la Casa Refugio Citlaltépetl, organizado por Blanche Petrich, reportera de La Jornada con vasta experiencia en el seguimiento de migrantes y refugiados, y la poeta Carmen Boullosa. Con ellas participaron Martha Sánchez (fundadora del Movimiento Migrante Mesoamericano), María Cortina y Eduardo Vázquez Martín, secretario de Cultura capitalino. Desde el público participaron también Paul Leduc, Antonio Turok, Rafael Barajas, María Luisa Capella, José Reveles y Griselda Triana, viuda del reportero Javier Valdez, entre otros.

Vázquez Martín señaló que la muerte de Roxana es "un crimen con responsabilidades". La propia Roxana había denunciado en abril en este mismo recinto: "En Honduras parece que todo mundo tiene permiso para matarnos". Hoy se les rinde homenaje a ella y miles de migrantes más que arriesgan sus vidas para huir del peligro constante en sus lugares de origen. Honduras parece el más huérfano de los países de Centroamérica.

"Para todos es palpable que la mayoría de los migrantes que  cruzan nuestro son hondureños", expuso Petrich. También destacó la paradigmática  condición anónima de Roxana. Sin embargo, "tiene un rostro". Cuántos migrantes sin nombre ni rostro "desaparecen en la oscuridad y el silencio". México "es un pantano" para ellos, y en Estados Unidos "encuentran un pantano peor, la maldad es política de Estado", lo cual ilustraron ella, y después Reveles, con la estrategia oficial de separar a los niños de sus madres indocumentadas en territorio estadunidense.

Martha Sánchez, activista internacional del movimiento a favor de los migrantes, expresó: "Qué tanto sufrimiento puede aguantar el mundo, generado por el ser humano". Relató su reciente visita a la región mediterránea entre África y Europa: "En el norte de Italia la gente se está portando muy mal con los migrantes", y señaló la actuación impune, allá como acá, del crimen organizado. "Todo empieza por las condiciones terribles en sus países de origen. ¿Cuánto tiempo debe pasar hasta que ya no suceda?", se preguntó Sánchez como en Blowin' in the Wind.