méxico | 14 de Junio de 2018

"Este arroz ya se coció" pero "no me voy a echar a la hamaca", afirmó el candidato de Juntos Haremos Historia. Foto La Jornada

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Luis Boffil, Alonso Urrutia, Enrique Méndez y Patricia Vázquez / La Jornada

Ticul, Yuc., 14 de junio.- Ricardo Anaya "miente como respira", ya que el contrato para la cimentación de los segundos pisos a la empresa de José María Rioboó se entregó conforme a la ley, la obra fue auditada y el fideicomiso estuvo a cargo de Banobras, explicó ayer Andrés Manuel López Obrador, candidato presidencial de la coalición Juntos Haremos Historia.

"¿Y saben quién era el director de Banobras? Felipe Calderón. No tengo de qué avergonzarme, por eso repito que me pueden llamar Peje, pero no soy lagarto", dijo.

En entrevista después de encabezar una concentración en este municipio, un día después del debate entre los presidenciables, sostuvo que Ricardo Anaya trató de sorprenderlo. "Es muy cínico, muy hipócrita. Su sonrisa es postiza, pero terminaré por agradecerle, porque por él no hubo acuerdo en el PRIAN", aseveró.

Aclaró que si el martes no ofreció detalles del contrato fue porque se agotó el tiempo de su intervención. "No hay absolutamente nada chueco", expuso.

Desde su perspectiva, salió ileso del debate e insistió en que si bien su ventaja es superior a 30 puntos, "seguiré haciendo campaña; no me voy a echar a la hamaca".

Ayer recordó que se otorgó el contrato a la empresa de Rioboó porque no solo "es uno de los mejores estructuristas de México y el mundo", sino porque después de un estudio se concluyó que era el más indicado.

"Les voy a contar rápido la historia. Cuando fui candidato a jefe de Gobierno me enteré que, en la época del finado Manuel Camacho Solís, un grupo de ingenieros le presentó un proyecto para hacer un segundo piso.

"Incluso estaba promoviendo esos segundos pisos el finado Emilio Azcárraga y querían cobrar. No se hicieron. Me interesó el proyecto porque la comunidad judía, en una cena, me planteó que se podía resolver en parte el problema vial con segundos pisos y ahí estaba un ingeniero Zarur, que había trabajado en el anteproyecto.

"Y él, con Rioboó, había elaborado el anteproyecto. Me interesó muchísimo; pregunté si tenían los planos, me respondieron que sí y un día me reuní con ellos. Cuando decidimos hacer los segundos pisos la empresa tenía la especialidad y por eso se le entregó ese contrato, de conformidad con la ley."

Sostuvo que Rioboó "es tan bueno" que, cuando se privatizó el otro tramo de los segundos pisos, "que han resistido temblores, la empresa española (OHL) lo contrató también. Y, como dije el martes, no soy corrupto. Le dije (a Anaya) que no habrá cacería de brujas, que no vamos a perseguir a nadie, no se irán al exilio ni a la cárcel; ni él".

En su campaña, López Obrador viajó más tarde a Chetumal, Quintana Roo, donde afirmó que después del tercer y último debate entre los candidatos a la Presidencia la intención del voto en su favor, en las encuestas, subió tres o cuatro puntos, pues de 26 o 27 que tenía subió a 30 puntos arriba de su más cercano competidor. "Este arroz ya se coció", subrayó. No obstante, recomendó no bajar la guardia.