Baja California | 14 de Mayo de 2018

Sesión extraordinaria de la asamblea estatal del partido. Foto Recuperada de su pagina de Facebook

Por

Por 

José María Spinoza

Tijuana, 14 de mayo. -Cuando los independientes están en boca de todos, es difícil recordar que hubo un tiempo en el que ser un candidato sin partido era impensable, un disparate. Hoy es una posibilidad que ha despertado muchas posibilidades, desde profundos intentos de reformas por parte de algunos, hasta las mofas que causan las teatralidades de otros.

Pero en tiempos pasados, cuando aún no existía la figura independiente, existía otra forma de resistencia. Como antes del Post-Modernismo existió el punk, antes de los independientes existían los partidos regionales.  Hoy un grupo en peligro de extinción, los partidos regionales representan un colectivo de personas igualmente deseosas de tener una representación justa, una representación que reflejara sus necesidades y deseos para la comunidad, sin tener que confiar en los partidos federales, cuyos intereses están con su bancada, no con su comunidad, a su parecer. 

Uno de estos es el Partido de Baja California. Desde sus inicios el PBC se formó como una respuesta. Una respuesta a un gobierno aparentemente ciego y sordo ante los problemas diarios de los ciudadanos, a miles de kilómetros de distancia de donde se toman las decisiones.

Solo es cuestión de revisar su página de internet, sus cuentas de redes sociales, o en mi caso hablar frente a frente con sus dirigentes, el presidente del Comité Ejecutivo Estatal, Mario Favela Díaz y Rodrigo Otáñez Licona, presidente del Comité Directivo Municipal, para entender los pilares base del PBC. 

Sin mucha vuelta ni verbo político, el PBC concentra sus esfuerzos en actuar en consecuencia de los problemas que detectan en su comunidad. Un gobierno federal que toma decisiones esencialmente centralistas, una generación de votantes jóvenes cuya apatía política es apabullante y la falla constante del gobierno local cuando se trata de atender las necesidades del electorado. 

El PBC se fundó teniendo en mente el problema que crea para la sociedad fronteriza el centralismo que rige el país. Esto no significa que tengan una visión separatista, como lo han mostrado otros grupos políticos en el estado. “La idea no es dividir” dice Favela “No estamos buscando separar a Baja California, estamos orgullosos de ser mexicanos, pero si queremos que las decisiones importantes, la que nos afectan en el día a día puedan ser resueltas aquí, por la gente de aquí”, “¿Qué van a saber sobre el cómo se vive en esta ciudad si nunca la han pisado, si no saben qué es lo que preocupa a el electorado? Los problemas de Mérida no son los problemas de Rosarito y viceversa”

Es también por ello que han buscado durante los últimos meses, el permiso de poner candidatos de su partido para las elecciones federales, tanto a diputados como a senadores. Aunque han sido rechazados por el TEPJF, para ellos la lucha continúa, ya que están dispuestos a agotar todos los recursos posibles para hacer claro que la representación del estado debe tener individuos comprometidos con Baja California e incluso abrir la puerta para que otros partidos locales tengan oportunidad de poner sus propios candidatos.

La apatía juvenil por la política es notoria donde quiera que se vea. Cada día es más difícil encontrar jóvenes que no se encuentren desilusionados o enojados con el sistema político actual. El PBC, a sabiendas de que por el momento no pueden contender en la elección federal, han tomado la ruta de mediador, buscando organizar un foro político en Tijuana, con fecha aún por confirmarse. El PBC prefiere la ruta de un foro político en vez de un debate ya que en este último se prestaría más a ataques y confrontaciones cuando lo que realmente se necesita es conciliación y entendimiento.  El foro será llevado a cabo el 25 de mayo en la Universidad de Tijuana (CUT).

Ciertamente no es una rebeldía sin causa, ni un movimiento punk, pero si es una resistencia lo que hace que el Partido de Baja California se siga moviendo. Es una búsqueda de posibilidades para aquellos que sienten una actitud tibia por parte de los partidos federales, es exigir que las reglas sean creadas por aquellos que han de cumplirlas. Es tocar puertas y pedir apoyos, y en épocas electorales, es un acto de resistencia el buscar conciliaciones en vez de conflicto, es un acto de patriotismo el esperar un trato justo del gobierno, aun si no se es capital. De estas y muchas maneras más, se mantiene en espera una resistencia, en el Partido de Baja California.