méxico | 14 de Abril de 2019

Gómez Íñiguez pagó el curso y cuatro meses después recibió a cambio y por correo la obra. Foto Rodrigo Pineda Arenas / La Jornada

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Redacción

Ciudad de México, 14 de abril.El empresario mexicano Daniel Gómez Íñiguez presentó este domingo su libro Lo abstracto de emprender, donde narra su encuentro con el pintor oaxaqueño Gabriel Salvador Cruz, quien vivía en situación de calle, y hace un trueque de una pintura suya a cambio de que participe en un taller con Francisco Toledo.

 “Sucedió frente a la catedral de Oaxaca. Un hombre descalzo plasmaba con maestría la iglesia tejiendo un hijo sobre otro, entintándolos de manera precaria, acorde con su desamparo económico: Lo miré fijamente y le pregunté su nombre. No me contestó. Me quedé mirando y pasaron los minutos. Insistí: ¿en cuánto me vendes el cuadro? Él me respondió: 'no los vendo los regalo'. Ante su respuesta seguí con mi interrogatorio: ¿Con qué comes? ¿Dónde vives? Entre que me informaba y forzaba su respuesta apenas me dijo: 'Se me olvida comer. Vivo en las calles'”, leyó Gómez Íñiguez al inicio de la charla.

Entonces –añadió– indagué sobre el pintor y supe que sólo aceptaba trueques. Así que el pintor, sin levantar la vista del lienzo, me dijo: ‘Sólo porque eres muy insistente te haré el trueque. Siempre he querido estudiar un curso de encuadernación en la escuela de Francisco Toledo’.”

Gómez Íñiguez pagó el curso y cuatro meses después recibió a cambio y por correo la obra. Semanas después hospedó al pintor en su departamento de Monterrey.

Los cuadros de Gabriel Salvador Cruz, los primeros regalados o cambiados por comida, ahora cuelgan en las paredes de coleccionistas internacionales. Nacido en Oaxaca en 1975, aprendió el oficio de pintor en las calles de oaxaqueñas en diversos talleres.

Gómez Íñiguez indicó que el pintor sufrió de todo, y trazó en las paredes de su departamento esbozos y figuras acompañados de su falta de costumbre para el baño, vestirse o comer. Entonces el emprendedor logró colocar un cuadro del pintor en 20 mil dólares, y el artista utilizó cada billete en otra obra. El dinero no le importaba, “crear era su meta”.

Para Daniel Gómez Íñiguez la enseñanza que le dejó aquel pintor oaxaqueño que ahora expone en galerías de diversos países, ha sido que en el arte legítimo lo que importa es el camino que se recorre, no la fama ni el dinero.

A partir de esta metáfora, y después de nueve años y más de 500 conferencias impartidas alrededor del mundo, a Daniel Gómez Íñiguez le sigue sorprendiendo la pregunta básica hecha por la mayoría de los jóvenes que pretenden comenzar un negocio: ¿Qué es emprender?

Pero intentar definir el “emprendimiento” sería como versar sobre la espiritualidad o la religión, apunta Gómez Íñiguez:

“Existen cientos de opiniones, cada quien tiene una respuesta distinta”.

Es por eso que el reconocido conferencista y empresario regiomontano, catalogado por la revista FORBES como uno de los jóvenes menores de 30 años con mayor impacto global en el mundo de los negocios, decidió compartir su experiencia como emprendedor en su libro Lo abstracto de emprender.

De su adopción de un artista vagabundo, Gómez Íñiguez compartió con su auditorio la lección de que el emprendimiento no es una actividad avocada exclusivamente a la producción de capital y riqueza. “Esta debe implementarse, señaló, en casi todos los ámbitos de nuestra vida. Ya sea en el entorno familiar, social, cultural, político, comercial o personal, lo importante es invertir tiempo y dedicación en lo que realmente nos apasiona; y eso, eventualmente, nos llevará a generar valor e impacto real en la sociedad”, agregó.

Es por eso que el mismo ha compaginado su actividad empresarial, con aquello que considera primordial a la hora de “emprender”: la búsqueda y el impulso del talento.

Su íntima relación y amistad con el artista oaxaqueño Gabriel Salvador Cruz es una prueba de ello. 
Fue precisamente una obra abstracta realizada por el maestro la que motivó a Gómez Íñiguez a escribir su libro.

“El emprendimiento es como el arte abstracto, no hay inicio ni final, cada quien tiene su propia interpretación del mismo”. El secreto para emprender es que no hay secreto, no existe ninguna fórmula, señaló Gómez Íñiguez.

La publicación, que agotó su primera edición de 3 mil ejemplares en menos de un año, relata los lances que este joven ingeniero químico tuvo que afrontar en su vida para consolidar su propia empresa.
A lo largo de 35 capítulos, el lector encontrará una voz en primera persona dispuesta a contar una interesante historia repleta de cambios, dificultades y triunfos. Desde su primer negocio como vendedor de nueces cuando tan solo era un niño, pasando por una itinerante e intrincada vida estudiantil, un viaje iniciático a la India y hasta una desventura con la KGB en Moscú, Daniel revela sus cuantiosos periplos por el mundo, así como los retos y las enseñanzas que lo llevaron a lograr la cima del éxito empresarial.
Un victorioso y prolífico camino de poco más de una década que hoy se ve reflejado en su empresa SOLBEN, actualmente considerada la mayor ensambladora de tecnología biodiésel en México; una compañía cuya manufactura e impacto se ha vertido sobre más de 50 plantas industriales en el mundo.
Gómez Íñiguez es además socio fundador de Talent Network, empresa que actualmente organiza el “hackathon” (encuentro de talentos) más grande del mundo; y que con más de 30,000 asistentes anuales, busca e impulsa talentos jóvenes que generen proyectos innovadores, para así vincularlos a instituciones, empresas y gobiernos.