méxico | 14 de Abril de 2018

Los centroamericanos lograron subirse al tren en Lechería, Estado de Mexico, con rumbo al norte. En la caravana van al menos 500 emigrantes entre ellos unas 300 mujeres y niños. Foto Silvia Chávez González

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Silvia Chávez González / La Jornada

Tultitlán, 14 de aril.- Al menos 500 integrantes de la Caravana del Viacrucis Migrante lograron trepar un tren de Ferromex cargado de chatarra y salir de Lechería, Tultitlán, Estado de México, hacia el norte del país, luego de permanecer en Tultitlán más de 24 horas varados.

A las 15:47 horas familias enteras de hombres, mujeres y niños, varios de ellos enfermos, partieron a bordo de vagones cargados con desechos reciclables, entre pedazos de vidrios y metales, después de permanecer expuestos al sol en espera de que avanzara el convoy tirado por las máquinas 4650 y 4559.

"!Viva México!", gritaron decenas de emigrantes al tiempo que el tren abandonaba la zona de vías de Lechería, paso habitual de migrantes indocumentados provenientes de Honduras, El Salvador Guatemala, principalmente.

Irineo Mujica, director de la organización Pueblos Sin Fronteras, dijo que los viajeros tienen el propósito de llegar a la frontera de México con los Estados Unidos y solicitar asilo humanitario al Presidente Donald Troump, pues vienen huyendo de la violencia y pobreza extrema que se vive en sus países.

"Los emigrantes piden ejercer su derecho a asilo en los Estados Unidos", planteó Irineo Mújica. Agregó que del gobierno de México sólo esperan facilidades para que el contingente llegue a la frontera; "ni autobuses queremos del gobierno, solamente que permitan el libre tránsito", insistió Irineo Mujica.

Irineo dijo que México "tiene mucha presión de Estados Unidos para frenar a este grupo de emigrantes de aproximadamente 550 personas, y de ellos cerca de 300, la gran mayoría son mujeres y niños; pero todos tienen como propósito llegar a la frontera", comentó.

La tarde del viernes el contingente llegó en autobuses a la colonia La Concepción, donde pasaron la noche durmiendo sobre cobijas y cartones que colocaron en banquetas, pequeñas áreas verdes y en el exterior de la delegación y del concejo de participación ciudadana de calle Toluca.

Pasadas las siete de la mañana del sábado, el contingente se dirigió a la zona de vías del tren con la intención de abordar un tren. Pero al no lograr su objetivo, caminaron dos kilómetros y a la altura de la estación Lechería del Tren Suburbano, brincaron el cerco de malla ciclónica e ingresaron hasta la zona de cambio de vías -donde pasan los trenes con lentitud- y con mayor facilidad, niños y madres de familia, pudieron abordar los vagones.

Pasado el mediodía del sábado, cundió la desesperación y los viajeros optaron por abordar un tren de Ferromex que estaba detenido sobre las vías, y con cobijas improvisaron techos y se instalaron dentro de los vagones. No descendieron hasta que el convoy avanzó, como a las 15:47 horas.

Irineo explicó que la Caravana comenzó con cerca de mil 500 a 2 mil integrantes y que la mayoría de los viajeros portan documentos que les autoriza permanecer en México 30 días, expedidos por la Secretaria de Gobernación.

El 25 de marzo la caravana del Viacrucis Migrante partió de Arriaga, Pijijiapan y Tapachula, Chiapas; por Matías Romero, Oaxaca; llegó a Puebla, a Ciudad de México y permaneció 24 horas en Tultitlán, Estado de México.

La mayoría de los viajeros se han dispersado por el país, y han optado por quedarse en la Ciudad de México, Puebla, Toluca, entre otros lugares. Pero un grupo de más de 500 siguen en el viacrucis enfrentado enfermedades, hambre y falta de agua. En algunos puntos, personal del Instituto Nacional de Migración (INM) no ha dado por válidos los oficios de estancia y los han roto, como sucedió con algunos viajeros en Matías Romero, Oaxaca.

Al salir de Tutltitlán, los migrantes esperan llegar el domingo antes de las 13 horas a Celaya, Guanajuato, de ahí abordarán otro tren para seguir su viaje hacia zona fronteriza del norte de México. Niños y bebes van enfermos. Madres de familia dijeron que la insolación por la espera bajo el sol y la sed, afectan a los menores.