méxico | 13 de Septiembre de 2018

Especialistas en el tema señalaron incluso que si se niegan a trabajar largas jornadas de más de 12 horas son despedidas, pero no solo eso, en ocasiones son explotadas de múltiples maneras. Foto Cuartoscuro / archivo La Jornada

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César Arellano García / La Jornada

Ciudad de México, 13 de septiembre.- En la actualidad las costureras mexicanas laboran en condiciones similares a las del siglo XIX, con largas horas de trabajo y salarios precarios. Especialistas en el tema señalaron incluso que si se niegan a trabajar largas jornadas de más de 12 horas son despedidas, pero no solo eso, en ocasiones son explotadas de múltiples maneras.

Como parte del próximo aniversario de los sismos de 19 de septiembre, se llevó a cabo la conferencia Una conversación histórica sobre la explotación laboral en el aniversario de los sismos del 19 de septiembre. Martha Sandoval Villegas, maestra en historia del arte por la UNAM, dijo que en 1985 la situación de trabajo era muy deplorable y los edificios en los que laboraban eran uno más de ellos.

Indicó que 2017 abrió nuevamente la herida tras la caída del edificio de Chimalpopoca y Bolívar. “Históricamente las mujeres han sido explotadas a nivel mundial y las encargadas de la producción textil, al grado que el huso y la rueca son símbolo de los femenino. En Mesoámerica la fabricación de todos los textiles que se emplean salían de manos femeninas, de hecho al nacer a las niñas se le daba por destino el oficio textil y labores domésticas por su sexo”.

Mónica Cázares Castillo, egresada de la Universidad Autónoma de San Luis destacó que desde la época del porfiriato cuando se les conocía a las costureras “de munición”, a la fecha el gremio siempre ha sido mal remunerado. “Actualmente no ha mejorada la situación de las obreras. No les alcanza para pagar una vivienda, entre otros servicios, ellas al igual que las de munición sufren injusticias laborales.

“Las de munición fueron mujeres que ofrecieron el servicio de la confección de los uniformes militares a través de la manufactura o factura, es decir cosían los uniformes a mano o con máquina de coser pero la mayoría cosía a mano debido a que la la máquina de coser era un invento relativamente nuevo y no estaba al alcance de todas las condiciones económicas.

“El oficio del as costureras en general fue arruinado por la comercialización de las máquinas de coser y esto las orilló a dedicarse ala costura de munición que era la peor pagada. Este trabajo mal remunerado ocasionaba estragos en la salud ya que le dedicaban muchas horas, como decía el escritor Manuel Gutiérrez Nájera, pasaban el día echando los pulmones por la boca”.

Claudia Tania Rivera Mendoza, socióloga e la UNAM recordó que en 1985 por el fenómeno natural colapsaron 38 edificios, uno ubicado en Bolívar 168, que fue foco de atención de la prensa por que se dijo había costureras. 33 años después colapsó el de Chimalpopoca. “Los números oficiales sobre las personas que fallecieron convencen a muy pocos, por ahí dicen que fueron 22 personas, pero hay quien afirma que el número de costureras que fallecieron en este predio no se puede conocer.

“De hecho durante los días del rescate circuló el rumor muy fuerte de que había un sótano donde laboraban de manera clandestina quién sabe cuantas costureras de manera ilegal, solo fueron rumores porque hasta ahora no se han manifestado familiares de estas personas”.