Baja California | 13 de Septiembre de 2017

El evento se realizó en CETYS Universidad campus Ensenada Foto A los 4 Vientos

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Iván Gutiérrez, A los 4 Vientos

Ensenada, 13 de septiembre.- Entre el perfil de la doctora están los cargos de Jefa del Dpto. de Neurociencias Cognitivas y Coordinadora de la Maestría en Neurociencias del Centro de Neurociencias de Cuba, más de 80 artículos publicados en revistas de alto impacto.

“El problema del envejecimiento es un problema que hay que enfrentar. Hoy la esperanza de vida es de 71 años para los recién nacidos, ¿pero, con qué calidad se van a vivir esos años?”, inició su conferencia la doctora en la Sala Santander de CETYS Universidad.

¿De qué depende cómo vamos a envejecer? De muchos factores individuales y contextuales, tales como: nuestra herencia genética, estilo de vida que tenemos, quiénes somos (raza, sexo), dónde vivimos (entorno) y nuestro acceso a servicios de salud y comodidades”.

La Dra. Bobes expuso que que conforme se envejece, el cuerpo atraviesa una serie de “cambios en sistemas motrices, sensoriales y cognitivos, sistemas mediados por el cerebro. Estos cambios estructurales implican una variación en el volumen de materia gris, que disminuye, mientras que el volumen de la materia blanca no cambia. Los cambios más notables están en la memoria: perder cosas, perderse uno mismo, repetir preguntas y conversaciones, o la incapacidad de recordar días y fechas son síntomas de estos cambios”.

Doctora María A. Bobes, del Cuban Center for Neuroscience.

Durante su conferencia magistral, la neurocientífica explicó que la memoria tiene distintos componentes, y a grandes rasgos se puede dividir en memoria a corto y largo plazo: “En el cerebro hay distintos tipos de memoria, soportadas por distintas áreas neuronales. Con el paso de la edad, la memoria de razonamiento y lenguaje mejora, mientas que la de trabajo (ubicada en el lóbulo frontal) y la episódica (ubicada en el hipocampo) disminuyen”.

Haciendo hincapié en la importancia de investigar estos cambios y difundir la información de los estudios realizados al sector médico para optimizar el envejecimiento, la Doctora enfocó el resto de su conferencia al tema de la demencia, patología donde la pérdida de memoria es tal que el individuo ya no puede funcionar por sí mismo y requiere de asistencia.

“La demencia es el problema de envejecimiento más grave que enfrentan las sociedades actuales, pues el cuidado de personas con esta enfermedad implica un costo económico y psicológico muy alto”.

Entre las enfermedades responsables de esta patología, la neurocientífica mencionó que el Alzheimer es la que más la provoca, acotando que los factores que incrementan los riesgos de padecer demencia por Alzheimer son la edad (a medida que somos más viejos más probabilidad tenemos de padecerla), el género (mujeres tienen mayor riesgo) y la etnia (afroamericanos tienen más probabilidad).

Sin embargo, enfatizó que en ello también interviene la genética: “si nuestros padres tienen demencia, es más probable que nosotros la padezcamos también. Los genes que no causan demencia directamente pero afectan a una persona de manera que incrementan la probabilidad de desarrollarla”.

Al respecto de métodos para la prevención de esta patología, la Doctora Bobos expuso que “no podemos cambiar la edad, los genes ni la etnicidad, pero sí podemos estudiar otros factores de riesgo que pueden modular los factores invariables, por ejemplo, el hábito de fumar, la obesidad, la diabetes. A la vez, podemos señalar un estilo de vida de prevención, que incluye una buena educación, actividad física, buena dieta, ejercicios”.

A su vez, la especialista señaló la importancia de detectar quiénes son los que tienen mayor posibilidad de desarrollar la enfermedad, para lo que hizo un breve repaso de los métodos utilizados para detectar demencia en etapas tempranas:

“En la etapa pre-clínica, antes de que aparezcan los síntomas de demencia, ocurren cambios que pueden ayudar a detectar lo que se viene. La idea es encontrar biomarcadores que permitan prever esto, mediante técnicas no invasivas. Técnicas de resonancia magnética son menos invasivas, se pueden hacer mapas detallados de la estructura cerebral que permitan visibilizar pequeños cambios de la estructura en el volumen de materia gris y materia blanca, es decir, hacer un análisis detallado para observar cambios pequeños. Eso sí, es costoso”.

Entre otros métodos se mencionaron la tractografía basada en imágenes de MRI, para evidenciar diferencias en patrones de materia blanca (también con un costo muy alto), la creación de Neuroimágenes y la electrofisiología (diagnósticos neurológicos de encefalograma basados en un análisis matemático de espectros neuronales que exhiben respuestas cerebrales a estímulos; el costo de este método no es tan elevado).  

“Lo que ahora se está haciendo es combinar todas las técnicas. Nosotros además estamos trabajando en propuestas de compuestos neuroquímicos que faciliten la detección de problemas, reduciéndolos  costos. Además, hemos desarrollado una aplicación móvil de nombre Neuroger. Atender la demencia y mejorar la calidad de vida en el envejecimiento es responsabilidad de todos. Agradezco a CETYS Universidad por permitirme compartir con ustedes este conocimiento”, concluyó la neurocientífica.

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