espectáculos | 13 de Julio de 2017

Ante el brío de casi 19 mil jóvenes, Ariana Grande elevó la euforia que mutó hacia el luto con las orejas de conejo oscuras y el simbólico moño negro. Foto @ocesa_pop

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Mariana Domínguez Batis, La Jornada

Ciudad de México, 13 de julio.- A casi dos meses del atentado en el Manchester Arena, en el que murieron 22 personas y 59 resultaron heridas tras un concierto de Ariana Grande, la artista se irguió una vez más en un Palacio de los Deportes casi repleto y fortificado por unos mil 300 policías, para personificar la máxima de Aldous Huxley de que “el amor ahuyenta el miedo”.

Ante el brío de casi 19 mil jóvenes que se desgañitaron para corear sus temas, la cantante elevó la euforia con un “Te amo mucho, México”, que mutó hacia el luto con las orejas de conejo oscuras y el simbólico moño negro, el mismo día en que la estadunidense recibió el título de ciudadana de honor de Manchester.

La también actriz y modelo no se dejó arrastrar por el miedo después del ataque, sino que continuó con su gira Dangerous Woman, para llevar “consuelo a miles de personas” con un compromiso determinante, en palabras del presidente del consejo municipal de la ciudad británica, Richard Leese, como informó Dpa.

El Domo de cobre fue más custodiado de lo normal, por el fantasma del atentado. Alrededor de mil 300 policías participaron en el operativo de seguridad, además de perros especiales y un equipo para desactivar explosivos y torres, de acuerdo con datos de la Secretaría de Seguridad Pública capitalina (SSP-CDMX).

Los uniformados despojaron a los seguidores de Ariana Grande de cartulinas con mensajes de apoyo (ya que con ellos podían esconder su identidad), tiendas de campaña (de quienes pasaron la noche afuera del recinto para alcanzar un mejor lugar), y hasta de mochilas o bolsas de más de 15 centímetros.

“Como si aquí hubiera terroristas, por lo que se tienen que preocupar es por los que están aquí a dos calles robando”, se escuchó decir a uno de los asistentes, cuya queja fue secundada por más de uno. “¿Para qué tanta seguridad?”, se preguntaba la concurrencia. Y es que se quiso evitar el escenario de Manchester y también el de Costa Rica, donde apenas el domingo pasado, un colombiano de 22 años fue detenido por amenazas sobre un posible atentado contra el concierto de la estadunidense previsto en el país centroamericano.

El escenario de blindaje extremo al final no interfirió con que los miles de fanáticos de Ariana, bailaran al ritmo de la mezcla de pop, R&B, pop rock, soul de la súperestrella que, con sus 23 años y su 1.53 metros de estatura, demostró la potencia de su voz, que inundó los rincones del recinto, e hizo vibrar con su repertorio de casi puros éxitos de Billbooard, como Side to side, Bang Bang, Let me love you, Love me harder, Knew Better Dangerous woman, con la que cerró un concierto que dejó electrizados a sus fans.

“Vamos, México”, se convirtió en el mantra de la noche, con el que la cantante arengaba a su público a desgañitarse desde las entrañas. “Irreverente, libre, feroz, sensual, divina, fuerte, mujer”, como se leyó en un videoclip proyectado mientras la soprano cantaba, la musa de los adolescentes conquistó la escena para llegar hasta la catarsis con un: “México, te quiero mucho, te amo mucho”.