méxico | 13 de Junio de 2018

Candidatos presidenciales posan junto al consejero presidente del INE, Lorenzo Córdova previo al inicio del tercer debate. Foto Cortesía INE

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Laura Poy Solano / La Jornada

Ciudad de México, 13 de junio.- Especialistas en temas educativos consideraron que las propuestas para el sector, presentadas durante el tercer debate presidencial por los cuatro candidatos, estaban “poco delineadas, sin compromisos claros ni una densidad argumentativa que revele un conocimiento más profundo de los múltiples desafíos que enfrenta el sistema educativo nacional”.

En entrevista por separado, Lucía Rivera, profesora-investigadora de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN-Ajusco) y Hugo Casanova, profesor del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación (IISUE) de la Universidad Nacional Autónoma de México, coincidieron en que es necesario que se dé “mayor concreción a sus propuestas. Que se especifique el cómo y cuándo” las llevarán a cabo.

Luego que el candidato de la alianza Juntos Haremos Historia, Andrés Manuel López Obrador, aseguró que cancelará la “esencia de la reforma”, a la que calificó como una receta del Fondo Monetario Internacional, los investigadores consideraron que más allá de las promesas de campaña “lo que como sociedad debemos hacer es definir qué vamos a exigir a quien llegue al cargo, porque es necesario una profunda reflexión de la reforma y sus consecuencias”.

No podemos dar respuesta a preguntas como qué educación queremos y qué mexicano vamos a formar, si antes no sabemos dónde estamos parados y en esa tarea es esencial el magisterio, porque se habla de echar abajo la reforma educativa, pero no se mencionan sus múltiples programas que siguen en marcha y que “sí han puesto un piso distinto al sistema, la reforma no es sólo la evaluación”, advirtió Rivera.

Por su parte, Casanova destacó que las propuestas presentadas “no superaron las posturas epidérmicas sobre los grandes desafíos que tenemos. Hay un conocimiento insuficiente de los problemas educativos y de las perspectivas de respuesta política”.

Señaló que faltó una reflexión más profunda sobre la reforma educativa y un compromiso claro de que no se van a tomar decisiones sobre las rodillas.

“López Obrador tiene una posición que políticamente da respuesta a la exigencia de muchos sectores para tener una salida a esta percepción de reforma fallida, y lo dice con claridad, es una reforma laboral, pero hay un punto en el que se atora, porque hace falta una mayor densidad en su argumentación”.

Es necesario, dijo, articular un programa educativo nacional que vertebre las diferentes fuerzas políticas y que atienda las enormes inequidades nacionales, pero también “debemos considerar que estamos en una etapa de campaña electoral, y que luego vendrá otra donde se deberán concretar estas promesas, y es donde debemos incidir como sociedad, porque la educación no puede ser el patrimonio de un pequeño grupo, como sucedió en este sexenio”.