cultura | 13 de Abril de 2018

La academia sueca es quien entrega el Premio Nobel. Foto imagen recuperada de la página oficial de la academia

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Redacción/ La Jornada

Ciudad de México, 13 de abril.-Sara Danius, primera mujer que asumió el cargo de secretaria permanente de la Academia Sueca, y la colegiada Katarina Frostenson renunciaron a esa institución luego de una sesión efectuada ayer.

El jurado que concede el Nobel de Literatura está envuelto en la polémica, pues sólo quedan 11 de 18 integrantes considerados en los estatutos de la Academia.

Según sus disposiciones, de los 18 integrantes deben votar al menos 12 para designar a un nuevo miembro, que también debe ser aprobado por el rey sueco.

La Academia se ha visto involucrada en una disputa pública durante la reciente semana a raíz de una profunda división cuando tres de sus integrantes anunciaron su alejamiento, después de una votación fracasada para expulsar a Frostenson.

Según Afp, fue la institución, sacudida por revelaciones de acoso sexual, la que destituyó a Danius. Al respecto, la filóloga sueca dijo: “fue el deseo de la Academia que yo renunciara como secretaria permanente y de esta manera decidí abandonar mi silla, la número siete, y he tomado la decisión con efecto inmediato.

Hubiera continuado con mucho gusto, pero hay otras cosas para hacer en la vida, declaró la ahora ex académica.

Danius se definía, junto con también colegiada Sara Stridsberg, como una especie de izquierda en la Academia, pues se inclinaba por los marginados en el mundo y en la literatura. Eso podría ser una obra en conflicto con todo, que habla una voz extranjera y extraña.

Por su parte, Stridsberg refirió al diario Dagens Nyheter: He estado luchando toda esta tarde porque Sara Danius se mantuviera como secretaria permanente. Para mí, ella ha sido una clara esperanza.

Algunos especialistas piensan que la novelista Stridsberg, quien se incorporó a la institución sueca en 2016, también renuncie en las próximas horas.

Primera secretaria permanente

Sara Danius se convirtió en 2015 en la primera mujer en ser nombrada secretaria permanente de la Academia fundada en 1786, entidad que sesiona los jueves.

Durante sus funciones como encargada de dar a conocer al ganador del máximo galardón de las letras mundiales, la especialista en literatura francesa anunció a Svetlana Alexievich, Bob Dylan y Kazuo Ishiguro.

La designación de los primeros fue criticada por no ser estrictamente parte del ámbito literario, ya que Dylan más que poeta era calificado más como cantante y compositor; en tanto, se decía que la obra de Alexievich, el periodismo era un género menor dentro de la literatura.

También se anunció la salida de Katarina Frostenson, esposa de Jean-Claude Arnault, fotógrafo y dramaturgo francés, acusado por al menos 18 mujeres de agresión sexual.

El anuncio de la dimisión de Frostenson lo hizo Anders Olsson, colegiado de ese jurado. Creo que todos entendimos la seriedad de la circunstancia en la que nos encontramos. Tuvimos que comprometernos, dar un paso atrás, informó la prensa europea.

La ola de denuncias generalizadas a raíz del movimiento #metoo permitió el pasado noviembre revelar las estrechas relaciones entre la Academia y un personaje del mundo de la cultura de nacionalidad francesa acusado de violaciones y agresiones sexuales por académicas, esposas de académicos, sus hijas y otras mujeres.

En ese entonces, el diario Dagens Nyheter publicó los testimonios de 18 mujeres que afirmaban haber sufrido violencia o acoso de esa persona, quien resultó ser Arnault, cónyuge de la poeta y dramaturga Katarina Frostenson.

La Academia rompió relaciones con el francés y puso fin a las subvenciones al lugar de exposiciones que dirige en Estocolmo, frecuentado por las élites culturales. Inició además una investigación interna y contrató a un bufete de abogados. Las conclusiones todavía no se conocen. Los académicos están sujetos a un estricto deber de reserva.

Esas medidas no impidieron que la Academia entrara en grave crisis, que llevó el 6 de abril pasado a la renuncia de tres colegiados, inconformes con la decisión del organismo de reafirmar su confianza en Katarina Frostenson, quien finalmente también renunció ayer.