méxico | 13 de Marzo de 2018

De la sentencia privativa solo podrá ser cumplida por los próximos 40 años debido a que esa es la pena máxima que puede cumplirse en la Ciudad de México; en la imagen, protesta en Coahuila contra el obispo Alonso Garza, por presunto encubrimiento. Foto Sanjuana Martínez / archivo La Jornada

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Jessica Xantomila / La Jornada

Ciudad de México, 13 de marzo.- El ex sacerdote católico Carlos López Valdés fue sentenciado a 63 años de prisión por el juzgado 55 en materia penal de la Ciudad de México, tras ser encontrado culpable de pederastia.

Después de 10 años de haber sido denunciado por Jesús Romero Colín, ocho de quedar separado de su carácter de ministro de culto y tras llevar 19 meses en prisión, el presbítero de 72 años de edad fue notificado de la sentencia.

El abogado y defensor de derechos humanos David Peña, integrante del Grupo de Acción por los Derechos Humanos y la Justicia Social, organización civil que acompañó  a Romero Colín, dijo que esta es la primera sentencia condenatoria contra ahora un ex cura católico pederasta en la Ciudad de México. 

El pasado 8 de marzo el Juzgado 55 en materia penal de la Ciudad de México notificó la emisión de la sentencia condenatoria en contra del sacerdote católico dentro de la causa penal 244/2008 imponiéndole una sentencia privativa de libertad de 63 años, la cual solo podrá ser cumplida por los próximos 40 años debido a que esa es la pena máxima que puede cumplirse en la Ciudad de México. 

Al respecto, la Arquidiócesis de México señaló que los actos de pederastia dentro del clero "comportamientos terribles nos producen dolor y vergüenza, y nos confirman en el compromiso de hacer todo lo necesario para sanar estas situaciones desde la raíz".

En un comunicado, manifestó su plena disponibilidad para colaborar con las autoridades en procurar la justicia en la sociedad.

“No estaremos conformes hasta que quede extirpado este mal. Como ha dicho recientemente el papa Francisco, esta es una de las prioridades de la Iglesia de nuestra época”, expuso.

Ratificó su criterio de actuación de “tolerancia cero” ante estas situaciones, “y de la necesidad de informar, de reconocer el mal y de pedir perdón”.

Expresó también su solidaridad con la víctima y su familia.