Baja California | 13 de Marzo de 2018

Rodney Scott, director de la Patrulla Fronteriza, fue el anfitrión y encargado de dar al mandatario una explicación sobre los ocho prototipos que terminaron de levantarse en septiembre pasado. Foto Antonio Maya

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Mireya Cuéllar

Tijuana, 13 de marzo.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue recibido en California por grupos de entre 50 y 20 personas que en varios puntos de su gira se acercaron para expresarle rechazo. En Otay Mesa, el sitio donde se ubican los prototipos del muro que pretende construir, grupos migrantes se reunieron para gritar desde el lado mexicano “¡fuera¡” “¡fuera!” y cantar “sacaremos a ese buey de la barranca”.

Los contingentes llegaron hasta la tijuanense colonia Las Torres para desplegar pancartas, muchas de las cuales fueron pegadas en la valla de lámina que separa a ambos países, y decirle que su muro “no es un gesto amistoso”. Los prototipos tuvieron un costo de 23 millones de dólares.

El mandatario permaneció entre los prototipos unos 50 minutos, durante los cuales no se le pudo ver del lado mexicano. Las cajas de tráiler colocadas para la ocasión solo dejaron a la vista los pies de la comitiva. Sin embargo la visita se pudo seguir a través de algunos canales de televisión. Rodney Scott, director de la Patrulla Fronteriza, fue el anfitrión y encargado de dar al mandatario una explicación sobre los ocho prototipos que terminaron de levantarse en septiembre pasado.

Cerca de medio centenar de periodistas -entre nacionales y extranjeros- que dieron cobertura a la visita presidencial desde el lado mexicano destacaron que la comitiva solo recorrió tres de los ocho tramos de muro construidos por empresarios que concursan por la construcción del muro de Trump.

Los migrantes “no somos sus enemigos” gritaban activistas del grupo Ángeles sin Fronteras en un bullicio que por momentos alcanzó ciertos decibeles, que sin duda se escuchaban del otro lado.

“Es un acto de poder, de supremacía, es para mostrarnos que ellos pueden más que nosotros” señaló Sergio Tamai, de Ángeles sin Fronteras. La policía mexicana mantuvo a los manifestantes siempre a unos metros del muro de lata. Permitió que colocaran sus pancartas y les pidió retirarse.

“Si no hubiera muro, no habría país”, fue la respuesta de Trump desde la base de Miramar, ante las familias de los militares. Miramar se ubica a unos 20 kilómetros al norte de la Ciudad de San Diego, y desde ahí se dirigió a Los Ángeles para un acto de recaudación de fondos.

En la víspera de la visita, el gobernador de California, el demócrata Jerry Brown, publicó una carta al mandatario explicándole los valores y las aportaciones de los migrantes y le dijo que “estamos enfocados en puentes, no en muros”, en alusión al puente que une al aeropuerto de Tijuana con San Diego y que evita a los viajeros las garitas.

El estado de California está demandado por el Departamento de Justicia a raíz de las leyes que protegen a la migración indocumentada. (con información de Antonio Maya)