cultura | 13 de Febrero de 2018

Cuando me iba de Zacatecas entró un grupo delictivo que empezó a aterrorizar y aunque fuéramos pueblos mágicos y desaparecieran cosas, no estábamos acostumbrados a la desaparición de personas y los secuestros, refiere Joel Flores (imagen del pasado noviembre, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara). Foto Arturo Campos Cedillo / La Jornada

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Reyes Martínez Torrijos, La Jornada

Ciudad de México, 13 de febrero.- Escribir sobre las víctimas de la violencia y de los que no se pueden defender, los desaparecidos como su amigo extraviado hace siete años, es el eje de su quehacer narrativo, explica Joel Flores a propósito de su primera novela, Nunca más su nombre, publicada por Ediciones Era.

Originario de Zacatecas y radicado en Tijuana, el narrador reconoce que si bien se identifica a la literatura norteña con la violencia, su finalidad no es rendir homenaje a los integrantes del crimen organizado; me interesa más explorar a los que no tienen voz, la vida de los que desaparecen, dice en entrevista con La Jornada.

Al abundar sobre esa novela, pregunta: “¿Por qué no hablar de alguien y de los que no pueden defenderse? No me interesa hablar de cómo se forma el narco, de cómo es la violencia directa, sino de quienes la sufren, pero de una manera muy sutil”.

Las representaciones alrededor de ese fenómeno están en la violencia doméstica del padre, y cómo la violencia estructural hace que el mejor amigo del narrador desaparezca y que él se convierta en migrante y se vaya del lugar que lo vio nacer. Son varios tipos de violencia.

Contrastes con El huésped, relato de Amparo Dávila

Joel Flores (Zacatecas, 1984) contrasta el tema de su novela con el relato El huésped, de Amparo Dávila. Ahí, el marido lleva a un hombre, nadie sabe quién es o por qué está ahí, pero aterroriza, trastoca la vida familiar y no saben cómo sacarlo. Y así es como funciona el crimen organizado en Zacatecas.

Refiere: Flaubert decía que si vas a escribir sobre tu patio, hazlo como si fuera el patio del mundo. En ese sentido siempre he tratado de abordar lo local desde una perspectiva amplia, que sea entendible para cualquier lector. Quise partir desde una familia conservadora zacatecana, que pudiera explorarse desde la visión de alguien que está viviendo cosas distintas a las que experimentó en su entorno familiar.

Así, el personaje empieza a ver Zacatecas como un lugar del que hay que irse a como dé lugar pues no hay oportunidades, porque están los fantasmas que rondan: el de su padre, el de su amigo desaparecido, el del fracaso laboral, el de que ya vivió fuera del país y cuando regresa no encuentra empleo. El terruño de los desempleados, de la violencia, de los hijos ausentes. Zacatecas como una ciudad que cosecha migrantes fue la preocupación fundamental.

El título Nunca más su nombre, añade Joel Flores, evoca al desaparecido, al padre moribundo y a Zacatecas con otras palabras. “Siempre pensé que la novela no tenía que ser literal, me gusta que evoque cosas. Deseaba que evocara una suerte de innombrable. Se menciona el nombre del padre militar en un momento dado.

“Me tardo mucho en escribir y he tirado muchos textos. Eso significa que trato de ser muy crítico conmigo.

“Una de las ideas que he tenido para que mi literatura antes de tener 40 años sea sólida, es tener una trilogía. Cuando yo estaba yéndome de Zacatecas entró un grupo delictivo que empezó a aterrorizarla. Aunque fuéramos pueblos mágicos y desaparecieran cosas, no estábamos acostumbrados, a la desaparición de las personas y los secuestros.

Me becó la Fundación Antonio Gala por un libro de cuentos de género fantástico e hice uno sobre los daños colaterales del crimen organizado. Cuando lo concluí me di cuenta de que en verdad lo que yo quería narrar era la historia de mi amigo desaparecido, una especie de autoficción y fue como empecé a hacer esta novela.

En ese tiempo, hace siete años, intentó la escritura de la novela. “No pude, no tuve la intuición o el valor y se quedó en borradores. Después de un tiempo, me ayudó la mudanza de Zacatecas a Tijuana, replantearme el hecho de que estoy fuera y tengo que valerme por mí mismo y la noción de ‘estado’ cambió mucho para mí: estado civil, de origen, laboral.

Comencé a crear escenarios hipotéticos. Fue determinante para que yo empezara a escribir lo que nunca quise escribir, muchos recuerdos, intenté con la ficción pero al final 75 u 80 por ciento de lo que está en la novela es real.

Ese proyecto fue desarrollado desde la convicción de que el escritor es testigo del mundo que le tocó vivir. Mi preocupación es rescatar ciertos elementos de la realidad que me ha tocado, para trastocarlos, transfigurarlos en la ficción.

Sin embargo, dice que la trilogía no lo es en el sentido clásico. Tiene engranes sutiles donde el mismo lector se convierte en alguien activo y empieza a encontrarlos por sí mismo, como si fueran regalitos dentro de la lectura, guiños sutiles. La última parte, que estoy escribiendo, es sobre el amigo desaparecido.

La preocupación con esta novela, añade el también autor de Rojo semidesierto, primera parte de la trilogía, comenzó con la intención de agarrar los hilos del libro pasado y mostrarlos aquí. La parte que estoy escribiendo es sobre el amigo desaparecido. Y también tiene un trasfondo de alguien que al momento de cambiar de ciudad busca comenzar una nueva vida. Si ya vienes cargando muchos fantasmas, hay que cerrar círculos.

Cómo cruzar la línea de sombra para ser autónomo

Nunca más su nombre, prosigue Joel Flores, tiene muchos matices porque no sólo es sobre el padre y la línea de sombra que uno tiene que cruzar si quiere ser autónomo. La sombra está integrada por la ciudad, el padre, la familia, el crimen organizado y por el fantasma del amigo desaparecido. Cuántas personas no deben tener en Zacatecas a un amigo desaparecido, como en el país.

Por otra parte, en torno a la creación de sus personajes, menciona que si bien trata de tener un control sobre los personajes para que sean entrañables y que tengan una especie de alma, dejo mucho margen a lo lírico de que si hay cierto elemento que los va a hacer cambiar, se los doy. Muchos personajes parten de la realidad y por eso generan empatía con el lector. No busco que me hagan sindicato, pero les doy libertad suficiente para que sean autónomos.

La novela será comentada hoy por Luis Carlos Fuentes, Alfredo Núñez y el autor a las 19 horas en el domicilio de Ediciones Era (Mérida 4, colonia Roma).

 

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