espectáculos | 12 de Diciembre de 2017

En Judea, Echevarría comenzó su exploración y rescate del mundo indígena. Después siguió con la vida de la chamana mazateca María Sabina, etapa a la que pertenecen la segunda y tercera imágenes en el sentido de las manecillas del reloj. Foto Facebook

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Ana Mónica Rodríguez, La Jornada

Ciudad de México, 12 de diciembre.- La exploración del mundo indígena y la historia de México son los temas que han configurado la obra del cineasta Nicolás Echevarría (Tepic, Nayarit, 1947).

El director, quien ha realizado largometrajes emblemáticos como Judea: Semana Santa entre los coras, Cabeza de Vaca o el documental Memorial del 68, fue reconocido por el gobierno federal con el Premio Nacional de Ciencias, Artes y Literatura 2017, en el rubro de Bellas Artes.

Este galardón es muy importante, porque me motiva a seguir trabajando con los temas que me gustan, los históricos, así como a rescatar la memoria del país, el cual es virgen en mil aspectos. La historia de México todavía está por ponerse en la pantalla, expresó el cinerrealizador en entrevista con La Jornada.

El cine, puntualizó el director, siempre me ha interesado de manera subjetiva. No creo que pueda ser realmente objetivo, incluso cuando se trata de reportaje o documental. Por esta razón he tratado de tener un estilo muy personal, el cual he buscado durante toda mi vida.

El cineasta recordó que ha tenido la fortuna de trabajar con personas increíbles, parte de la fascinación que tengo por mi trabajo, el cual requiere de un buen equipo.

Nicolás Echevarría destacó sus colaboraciones con Octavio Paz, Guillermo Sheridan, Juan Villoro y otros escritores de primer nivel, quienes han sido importantes en el trabajo que he realizado.

Echevarría inició muy joven en el cine. Estudió música y arquitectura, carreras que dejó inconclusas para, dice, dedicarme finalmente a aquella disciplina que nunca estudié, porque no había dónde hacerlo en aquella época.

Por accidente y circunstancia

Rememoró: Hubo algunos factores que me llevaron a ser cineasta, muchos de ellos accidentales y circunstanciales. Los que en esa época empezamos a incursionar el el séptimo arte no teníamos otro camino que hacer documental. Por fortuna había algunas productoras que dependían del Estado y se encargaban de producir primero películas de propaganda política, lo cual, de manera paulatina, se fue convirtiendo en campo fértil para muchos jóvenes como yo, que comenzamos a realizar largometrajes documentales que ya no fueron de índole propagandista.

En realidad, aceptó el cineasta, lo único que he hecho desde niño ha sido dibujar, es mi pasatiempo. Por ahí han dicho que soy pintor, y no lo soy de manera profesional. Para mí el dibujo es un placer, lo hago sin fines o pretensiones de exponer. Es algo que plasmo para mi gusto.

Sobre la época de estudiante en el Conservatorio Nacional, Echevarría recordó que fue alumno del compositor Mario Lavista, con quien después estrechó fuertes lazos de amistad; además, nos convertimos en colaboradores porque él ha hecho la música de prácticamente todas mis películas.

Nicolás Echevarría comenzó en Judea su exploración y labor de rescate del mundo indígena, enfocado en los ritos, la religión y el uso de los alucínogenos. Después siguió con la vida de la chamana mazateca María Sabina, la historia del Niño Fidencio y el taumaturgo de Espinazo, entre otras historias, hasta su primera película de ficción Cabeza de Vaca.

También ha realizado series con temas históricos, como la guerra cristera, la conquista de México y sobre Maximiliano y Carlota, además del documental Memorial del 68, realizado en colaboración con Sergio Raúl Arroyo, en el cual se reunieron casi 60 voces protagonistas del movimiento estudiantil que culminó con la masacre en la Plaza de las Tres Culturas.

Sobre el acontecer político actual, el cineasta puntualizó: Estamos a la expectativa de lo que pasará con las elecciones y, sobre todo, comprobar si el país está lo suficientemente maduro para tomar una decisión personal, sin la influencia de sobornos y propaganda. Espero que podamos escoger nuestro futuro y que se respete la decisión de los mexicanos a la hora de votar.

Mientras tanto, el cineasta continúa con su trabajo. Desde hace unos años emprendió un proyecto sobre Manuel Lozada, personaje muy interesante del siglo XIX, considerado en mi tierra como uno de lo padres de la Independencia y del estado libre y soberano de Nayarit.