Baja California | 12 de Noviembre de 2018

El próximo titular del Instituto Nacional de Migración dijo que el desafío de la sociedad mexicana frente a los migrantes centroamericanos no es económico, sino cultural. Foto La Jornada Baja California

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Mireya Cuéllar / La Jornada Baja California 
Tijuana, 12 de noviembre.- Las actitudes racistas y xenófobas con los integrantes de la Caravana Migrante centroamericana son “una vergüenza”, señaló el próximo titular del Instituto Nacional de Migración, Tonatiuh Guillén López, quien hizo un llamado a “ser congruentes” porque México “tiene no 2 mil o 3 mil, sino 24 millones de personas en Estados Unidos” y por un principio de “civilidad, congruencia y decencia” debemos tratar a los migrantes como queremos que nos traten.

El desafío de la sociedad mexicana frente a los migrantes centroamericanos –sobre todo hondureños- que recorren en país en varios grupos queriendo alcanzar la frontera, no es económico porque la escala de esa movilidad es nada para el tamaño de nuestra población –todos los extranjeros que hay en el país representan menos del 1 por ciento-; no se va a mover nada en términos estructurales; el desafío mayor es cultural, de percepciones, apuntó quien fuera director del Colegio de la Frontera Norte.

El número de miembros de la Caravana “ni es una escala inmanejable ni va a generar un escenario económico inmanejable ni va a multiplicar dinámicas sociales fuera de lo que ya tenemos; hay que reconocer que México es ya un país violentísimo, entonces no conectemos cosas que ya suceden ni culpemos a factores externos de lo que viene ocurriendo. Hay gente que lo está haciendo…afortunadamente son pocos”, apuntó el especialista en temas de frontera y migración.

Guillén, conocido en esta región del país por su trabajo durante 10 años (2007-2017) al frente del Colegio de la Frontera Norte, explicó que las leyes están sincronizadas para proteger a los extranjeros que llegan, la propia legislación habla de un principio de congruencia por lo que llamo a no estimular ni dejar pasar el racismo o la xenofobia. 

“No quiero decir que (la situación) sea facilísima, pero conocemos el proceso de inclusión de los haitianos, por ejemplo. La migración no es una problemática nueva para la región fronteriza, todos los días circulan centroamericanos por los puentes de la frontera norte de México”.

Recordó que desde la poca de Obama las ciudades fronterizas reciben a cientos de deportados que son apoyados por organizaciones de la sociedad civil; “fuero años terribles de deportaciones -2010, 2011 y 2012-, en número muchísimo mayores que el flujo que tenemos hoy de sur a norte, no estamos hablando de mil o dos mil, esos podían ser en una semana”.

La intención de la próxima administración es que el rol del Estado sea otro –en estos años han sido las organizaciones ciudadanas quienes hicieron frente al problema-; que tengamos un posicionamiento institucional distinto; mucho más protector y sobre todo cuidadoso de los derechos humanos. 

En principio, apuntó el doctor en Ciencias Sociales por el Colegio de México, habrá un esquema de protección más sistemático, de cuidado, de dialogo y acompañamiento. Hay varia cosas que deberán corregirse; la propuesta es una visión más humana, más apegada a la ley de migración, a la Constitución, que el actuar de los gobiernos estatales y municipales y del INM vaya coordinado en el sentido de la mayor protección a todos, el mayor de los cuidados para niños, niñas y adolescentes.

Hay que ser claros en el diagnóstico, la estadística señala que anualmente entre 50 y 60 mil hondureños cruzan la frontera sur, pasan por aquí, intentan llegar a Estados Unidos (y son deportados por México o EU). Cuando ves esos números lo que tienes en el origen es una crisis social muy grave en Honduras –dice el también académico-, entonces vamos a seguir teniendo en el corto plazo esta presión social y una movilidad en esta dirección.

“Eso tiene muchas implicaciones porque quiere decir que va a seguir ocurriendo ese movimiento que es de estructura social, y en los casos extremos como el de la Caravana, México tiene que concentrar su rol solidario y humanitario, avanzar hacia un esquema nuevo de desarrollo en nuestra frontera sur y en la relación con Centroamérica, con prioridad en Honduras”.

En este momento hay un problema grave en Honduras: “hay una irresponsabilidad del Estado hondureño, una irresponsabilidad de la clase política y un modelo de desarrollo de una elite económica que no comparte la riqueza, que no comparte mínimos de bienestar. Y si le agregamos la violencia que forma parte del mismo deterioro institucional, social y económico, pues el resultado es esta movilidad de personas en condiciones muy precarias”.

Frente a esto no tenemos más que dos alternativas; “la primera es la de protección a los más vulnerables y la segunda es un nuevo acuerdo de liderazgo de política exterior de México – planteado en el escenario del nuevo gobierno-  donde tendremos que focalizar iniciativas de desarrollo en el sur del país, involucrando a Estados Unidos, el propio Canadá y ojalá se pueda a la Unión Europea”. 

Con el anuncio realizado el mes pasado por el equipo de transición, de su designación para ocupar el INM, Guillen López se encargará en buena medida de ocuparse de la Caravana que está en camino a Tijuana.  Sobre la instalación del Instituto Nacional de Migración en esta ciudad, señaló que “habrá algunos cambios, pero no de escala mayor” porque la institución es de suyo desconcentrada, tiene representantes en todos los puertos de entrada del país.