deportes | 12 de Noviembre de 2017

Adriana Loftus, flanqueada por el dueto olímpico y mundial integrado por Nuria Diosdado (izquierda) y Karem Achach, durante una exhibición previa al Mundial de Budapest Foto Facebook

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Rosalía A. Villanueva, La Jornada

Ciudad de México, 12 de noviembre.- El nado sincronizado del pasado y natación artística, como se le modificó recientemente, tiene en México un solo nombre con una entrenadora de larga trayectoria que no pierde el entusiasmo con el que comenzó hace 30 años: Adriana Loftus recibe como justo reconocimiento de su trabajo el Premio Nacional de Deportes (PND).

La distinción no sólo es para ella, enfatiza la capitalina, al hacer extensivo el PND 2017 a todas las 120 entrenadoras que hay en el país en la producción de talentos, ya que con su trabajo en las categorías infantiles, júnior y juveniles, ese material humano llega a sus manos para dirigirlas en la selección mayor y con esa visión y olfato que tiene en la detección sabe decidir a la solista, el dueto y el equipo.

Adriana Loftus no se des-prende de su disciplina por nada y es tan intensa cuando se refiere de un trabajo que es mi pasión y me encanta, para una entrenadora que ha padecido altas y bajas en un deporte que lo trae no sólo en la sangre y el corazón, sino también en orejas, cuello y muñecas, con los cinco aros olímpicos y delfines de oro.

Dentro y fuera de la alberca Adriana no para. Busca al mejor maestro de ballet y está atenta con el equipo de sonido acuático; el mejor diseño para los trajes que usarán sus alumnas con lentejuelas y colores llamativos como el rosa mexicano, uno de los que más le gusta.

Monta la coreografía con cargadas espectaculares y un mosaico de figuras que realizan las nadadoras con brazos, manos y piernas. Las sonrisas, el rostro cubierto de maquillaje y el cabello atiborrado de gel con aplicaciones que brillen, que luzcan, que resalten.

Antes lo hacía todo, les daba masajes y hasta las inyectaba, relata Adriana, quien ahora se da un respiro al contar con un grupo multidisciplinario y el apoyo de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte con los resultados que se estaban dando en el nado sincronizado más allá de las medallas en Juegos Centroamericanos y Panamericanos, sino el ir escalando posiciones en Campeonatos Mundiales y justas olímpicas, de las cuales estas últimas, acumula seis, desde que comenzó en Seúl 88 con el dueto de las hermanas Lourdes y Susana Candini.

No menciona a ninguna en especial y sí el que su trabajo siga perdurando en las generaciones que tienen en estos momentos a México colocado en el octavo lugar del mundo por equipos y las finales de solo, dueto (técnico y libre) y combo como se dieron este año en Budapest.

El PND significa para Lotus recoger la labor de muchas compañeras que han aportado su trabajo. Sería muy soberbio de mi parte decir que sólo es pa- ra mí, porque siento que no es un premio para Adriana, sino pa- ra el nado sincronizado y estamos de fiesta, y que no sólo se hable de futbol.

Loftus tiene una herida abierta y un reto personal en el que está decidida a pelear con todo en un deporte que es subjetivo y de apreciación y depende de los jueces: anhela con ansias el retorno del equipo mexicano a unos Juegos Olímpicos desde su más reciente participación en Atlanta 96.

Estamos cerca y a décimas de Canadá para superarlo, apunta la entrenadora para encarar el desafío en ganar el título en los Juegos Panamericanos de Lima 2019, que les dará el boleto directo a Tokio 2020.

La entrenadora Adriana Loftus y el dueto de Nuria Diosdado y Karem Achach retornaron a una final olímpica en Río 2016 para terminar en undécimo lugar, después de 16 años que no se lograba con la participación de las hermanas Lilian y Erika Leal, en Sydney 2000.

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