Baja California | 12 de Septiembre de 2018

Reconoció que la construcción de la paz será un proceso “de largo aliento” y que el interés es recoger las aportaciones y demandas para construir políticas públicas.   Foto Mireya Cuéllar

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Mireya Cuéllar
Tijuana, 12 de septiembre.- Cuando los ánimos empezaban a caldearse porque gritos como “¡estamos secuestrados por el dolor¡” o “ni perdón ni olvido, ¡Justicia!, encendían a los presentes, y también las luces de alerta de los organizadores, que cuidaban que las cosas no se salieran de control, el senador Alfonso Durazo, contuvo el reclamo: el próximo gobierno cumplirá, y “sino, nos sacan”.

“Qué no les quepa duda, para eso nos eligieron, y les vamos a cumplir. Gracias por estar aquí porque es una expresión de confianza al futuro  gobierno”, respondió a los varios oradores que expresaron reclamos en distintos tonos y a la tribuna que por momentos gritaba y exhibía pancartas.

Los asistentes no permitieron el show político, demandaron que las víctimas y sus familias ocuparan las primeras filas en la carpa que se instaló en los patios de la Ibero, así que los políticos y representantes de algunas organizaciones tuvieron que levantarse y buscar asiento atrás. 

“Las víctimas deben acceder a la justicia porque la impunidad lástima, el perdón viene después…”, expresó Raúl Ramírez, presidente de la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste;  “venimos con disposición de participar, le estamos apostando a la democracia, no la desperdicien”, dijo Meritxell Calderón, quien se ocupa en Baja California de los derechos de las mujeres y las niñas al próximo Secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo Montaño.

La postura del enviado de Andrés Manuel López Obrador al Sexto Foro Escucha, por la Pacificación y Reconciliación Nacional relajó el ánimo de reclamo de los familiares de las víctimas de desaparición, de feminicidio, de robo, así como de migrantes y maestros lastimados por la policía, por un fraude sindical y de diversos grupos que se dieron cita para expresar sus reclamos de justicia. 

El tema fue la seguridad, pero llegaron hasta las instalaciones de la Universidad Iberoamericana en Playas de Tijuana, organizaciones de migrantes, de maestros jubilados, de afectados por el deslizamiento de tierra que enterró sus casas en Lomas del Rubí, y hasta colectivos de Baja California Sur preguntando  por qué no hay un foro en La Paz. 

Todos en el foro sabían lo que ocurrió en los anteriores –efectuados en Ciudad Juárez y Michocán, entre otros sitios-, así que desde el inició de los trabajos el gritó fue “ni perdón ni olvido ¡justicia¡”  ¡No puede haber pacificación con militarización!

Loretta Ortiz, coordinadora del proceso de consulta, abrió explicando que han escuchado una demanda y exigencia de justicia; qué muchas familias reclaman saber qué paso con sus seres queridos; qué la amnistía no puede ser para quienes cometieron delitos de lesa humanidad y que “el perdón es un acto personalísimo que corre en una línea distinta; es una decisión de cada persona que ayudará a restaurar su vida, no está en contradicción con la búsqueda de la justicia”.      

Reconoció que la construcción de la paz será un proceso “de largo aliento” y que el interés es recoger las aportaciones y demandas de organizaciones, iglesias, universidades, grupos y comunidades, ciudadanos, para construir políticas públicas.  

En una conferencia de prensa  que ofreció después de la plenaria - donde defensores de derechos humanos y familias de víctimas exigieron antes que perdón, justicia-, Durazo Montaño dijo que es evidente el “fracaso de la estrategia de combate al narcotráfico”  porque según las cifras oficiales se detuvo ya a 120 de los 122 objetivos prioritarios (presuntos delincuentes más importantes), y sin embargo la violencia no disminuyo.

Reitero –aunque no le guste a la actual administración- que el diagnóstico es que la seguridad está “en ruinas”, apuntó que van a combatir el narcotráfico como un ente económico, que se perseguirá a todos los cárteles sin distingo, que en tres años se habrá dado “un regreso sensible” del Ejército a los cuarteles y que van a poner especial atención en las policías municipales y los  penales, porque desde estos últimos se organizan el 50 por ciento de los delitos.