Baja California | 12 de Agosto de 2018

Jaime Martínez Veloz, precandidato de Morena a la gubernatura y en el extremo derecho José Osuna Camacho, coordinador del Centro de Estudios y Proyectos de la Frontera Norte Foto La Jornada Baja California

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Redacción
Tijuana, 12 de agosto.- “No tengo compromiso con ningún grupo de poder”, afirmó ayer el precandidato de Morena a la gubernatura de Baja California, Jaime Martínez Veloz, durante un desayuno con el Grupo Político Tijuana, donde la mayoría de sus miembros –que son priístas- lo adoptaron ya como su candidato.

Martínez Veloz les explicó que está trabajado en torno al Centro de Estudios y Proyectos de la Frontera Norte “Heberto Castillo” –que coordina José Osuna Camacho-, para construir una ruta de trabajo de seis años que acompañe a Andrés Manuel López Obrador y al próximo candidato de Morena a la gubernatura (que competirá por un periodo de dos años) en el desarrollo de los proyectos para Baja California.

La aspiración, explicó, es que en el estado avancen paralelamente el plan de desarrollo con el presupuesto, que los proyectos de infraestructura tengan un sentido y que se originen en las necesidades de la población. Por ello, la intención del nuevo Centro de estudios es reunirse con jornaleros, priistas, perredistas, panistas y todos aquellos que quieran contribuir a elaborar un programa de desarrollo incluyente para el Estado, no ocurrencias o proyectos en función de los negocios del compadre o socio del gobernador.

Fue entonces que dijo no tener compromisos con algún grupo de poder local al que deba responder. Se mostró como un político interesado por diversos temas. Recordó que estudió arquitectura, que le interesa el urbanismo, que ha trabajado por los pueblos indígenas del país, que la cultura general es importante porque es la manera de saber dónde se está parado, que se acercó al materialismo histórico como un método para entender el mundo… es decir, le interesa todo aquello que le permita conocer a la sociedad en la que vive.

Los priistas le dijeron que están cansados de las viejas prácticas, lo reconocieron como un hombre que no se ha hecho rico con su trabajo político, y le advirtieron que “hay gente que está esperando para brincar y decirte ´yo tengo tanta gente´, vas a ser gobernador, cuídate”.  Mario Ochoa, un viejo priísta que estaba en la mesa, resumió porque muchos priístas están hoy con Morena: “las cúpulas se comieron todo el pastel y al final les hizo daño”.

La cargada es tal con Martínez Veloz, que tuvo que deslindarse de cualquier persona que pida “algo” en su nombre ofreciendo puestos públicos en la próxima administración: “nadie está autorizado a pedir nada en mi nombre…malo el que lo ofrece, y tonto el que se lo crea”.

Martínez Veloz habló del problema de quienes viven en Playas y la cuota que deben pagar en la caseta –un tema que va a platicar con el ingeniero Bonilla porque la federación debe intervenir , dijo-; la deuda pública de Baja California y la revisión que se debe hacer de las desaladoras –porque Kiko está heredando una deuda mayor a la de los Duarte (de Veracruz y Chihuahua) y la de Moreira, que tanto cuestionaron los panistas-; de las concesiones a la mineras que no dejan nada a las comunidades donde extraen su oro… de las implicaciones de la cuarta transformación de México que propone López Obrador. De las ventajas de deshacerse de una casta gobernante que ha sangrado a todos.

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