Baja California | 12 de Junio de 2018

Fue un acto para el Presidente. Al gobernador se le vio un poco al margen, el Presidente se tomó fotografía con todos aquellos que se lo pidieron, tanto que tardó varios minutos en llegar al presídium. Foto Edgar Lima Garrido

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Mireya Cuéllar

Ensenada, 11 de junio.- En una visita que por momentos tuvo tono de despedida y alusiones a la próxima elección -a propósito de que vino a entregar una obra que fue uno de sus compromisos de campaña-, el presidente Enrique Peña Nieto comparó la contienda de hace seis años con la actual y dijo que aquella “era más festiva, más cargada de propuestas que de descalificaciones”.

Primero agradeció la paciencia de los asistentes porque llegó una hora después de lo programado, después esbozo una especie de disculpa por las pocas veces que ha visitado el estado durante su administración (cinco) –“quizá no sea uno de los más visitados”-, y justificó lo ocurrido en la distancia (es el más alejado del centro del país), pero también en el hecho de que Baja California “está inserto” en el progreso y porque es “ajeno a los varios problemas que se tienen en otras zonas del país”.

Seguramente informado del anticentralismo que campea en estas tierras -donde el PRI perdió las ocho diputaciones federales después del incremento al IVA- el mandatario refirió que “no obstante que los ciudadanos puedan sentir una distancia de sus autoridades federales, estamos cerca a través de las obras”, y sumó a la desaladora de Ensenada y el tramo carretero de Tecate, que ayer vino precisamente a inaugurar, un “Sistema Articulado de Transporte de Tijuana”, quizá en referencia al SITT que no es articulado y tampoco ha funcionado. 

Mencionó también tres preparatorias nuevas que ya funcionan y anunció que antes de que termine su mandato volverá para inaugurar un hospital materno-infantil en Tijuana, con lo cual dará cumplimiento a su compromiso de campaña hace seis años de construir cinco obras de infraestructura con impacto regional.

Ante un auditorio de no más de 600 personas, compuesto por funcionarios de distintas dependencias federales, sobre todo de Conagua, y algunos líderes sociales y empresarios, Peña Nieto hizo el recuento de la importancia de las obras hídricas en su administración, sobre todo en entidades semidesérticas como esta. La desaladora de Ensenada generará en una segunda etapa 250 litros más por segundo, para sumar 500, lo que la convertirá en la más grande de América Latina y va a resolver en 33 por ciento el abastecimiento de agua potable a la población.

Recordó que en la región centro norte vive del país vive el 77 por ciento de la población y que solo concentra el 33 por ciento de agua disponible, mientras que en el sur, donde hay más agua, la densidad de población es menor, y dijo que durante su administración 14 millones más de mexicanos fueron beneficiados con acceso al agua, con lo cual se cubrió poco más del 94 por ciento de las necesidades de suministro de agua potable.

Sobre la elección del primero de julio, señaló que será la más grande en el país porque habrá comicios concurrentes con muchos estados, y que el Presidente y los funcionarios “deberán conducirse con apego a la legalidad; no hay proceso electoral que no desate polémicas y señalamientos, pero el gobierno federal será muy respetuoso del proceso, de los candidatos, de sus postulados, de sus dichos…”

Y en ese contexto hizo un balance del “granito de arena” que el Presidente  -a quien corresponde encauzar- y toda la sociedad aportaron estos años para que Baja California y todo el país “avanzaran”. Y ofreció seguir trabajando “de la mano” del gobernador y los alcaldes en lo que resta de su administración y quiso dejar -a través de los medios de comunicación- “un mensaje de agradecimiento por su acompañamiento”.

Fue un acto para el Presidente. Al gobernador se le vio un poco al margen, el Presidente se tomó fotografía con todos aquellos que se lo pidieron, tanto que tardó varios minutos en llegar al presídium. El gobernador Francisco Vega fue muy preciso al señalar que el 24 por ciento de los recursos para la desaladora fueron aportados por la federación y el 70 restante por la iniciativa privada, y que será en cuatro semanas cuando empiece a funcionar la planta inaugurada.

Con la obra, añadió, Ensenada tendrá una disponibilidad de 980 litros por segundo (a partir de diversas fuentes de abastecimiento) con lo que se resolverá el problema del déficit de agua, con lo cual ya va “a descansar porque ha sido una preocupación”.

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