mundo | 12 de Mayo de 2018

El próximo lunes se reanudará la sesión y se someterá su candidatura a una nueva votación en la que solo será necesaria la mayoría simple, es decir más votos a favor que en contra. Foto

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Armando G. Tejeda / La Jornada

Madrid, 12 de mayo.- El candidato del bloque independentista a la presidencia de la Generalitat, Quim Torra, no logró ser investido en la primera votación, que exige mayoría absoluta, al obtener 66 votos a favor, 65 en contra y cuatro abstenciones.

El aspirante a presidir el gobierno catalán pronunció un discurso en el que explicó que su prioridad será poner en marcha el proceso constituyente para construir una nueva realidad política en la región, para que se haga realidad la “República independiente”.

El próximo lunes se reanudará la sesión y se someterá su candidatura a una nueva votación, en la que solo será necesaria la mayoría simple, es decir más votos a favor que en contra.

El bloque independentista, formado por tres formaciones que tienen en común sus aspiraciones secesionistas pero que defienden proyectos políticos muy diferentes, en ocasione antagónicos, finalmente no lograron los votos suficientes para sacar adelante la investidura de Torra.

El aspirante, elegido por el ex presidente Carles Puigdemont desde su refugio en Alemania, no convenció a los cuatro diputados de la formación Candidatura de Unitat Popular (CUP), que reclamaban sin más dilación continuar con la hoja de ruta para construir instituciones republicanas propias de forma unilateral y desafiando al Estado español y a su legalidad, que no reconocen.

Torra sí convenció a los 34 diputados de su grupo, Junts per Catalunya (JxCat) y a los 32 de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), que habían estado negociando la formación del nuevo gobierno desde la noche electoral del pasado 21 de diciembre, pero que hasta ahora no habían logrado desbloquear la situación, con lo que las instituciones catalanas seguían bajo el control del gobierno español, del derechista Mariano Rajoy, que asumió el mando tras la aplicación del artículo 155 de la Constitución, dos días después de que el pasado 27 de octubre el Parlamento catalán votó la declaración unilateral de independencia.

Torra, que en los últimos días ha sido duramente criticado por una serie de mensajes en las redes sociales y artículos de opinión con tintes racistas y vejatorios, tendió la mano para “el diálogo”, si bien insistió en presentarse como un “radical”, al que “le gusta ir a la raíz de los problemas” y reiteró que para que Cataluña salga del marasmo social y político en el que se encuentra es prioritario construir un nuevo modelo, en forma de República independiente, con sus propias instituciones y leyes.

“Nada será normal hasta que recuperemos nuestras instituciones y nuestra democracia, hasta que sencillamente los que defendieron y ejercieron la democracia para que nosotros pudiéramos votar libremente estén libres”, dijo Torra, que tuvo recuerdos para su mentor político, Puigdemont, quien siguió desde Alemania la sesión de investidura, ya que se encuentra en este país desde finales de abril tras ser detenido a petición de los tribunales españoles, donde está imputado de los delitos de rebelión, malversación de caudales públicos y desobediencia, al igual que otros 25 líderes independentistas que se encuentran procesados, presos o refugiados en otros países, como Alemania, Reino Unido, Suiza y Bélgica.

Torra también lanzó un mensaje a las instituciones europeas para que se involucren en el conflicto que vive Cataluña con el Estado español y se sienten a dialogar, sobre todo a raíz de que el conjunto de los dirigentes de la Comisión Europea se negaron a reconocer la secesión unilateral de Cataluña y lanzaron duras diatribas contra el nacionalismo, que tildaron de “excluyente”.

El principal grupo de la oposición, Ciutadans, con 36 diputados y que se convirtió en la fuerza más votada de la región a pesar de su ideario nítidamente contrario a la secesión, criticó que el bloque independentista haya elegido a un “candidato que echará mas leña al fuego a la fractura social y política que vivimos en Cataluña”.

La votación del próximo lunes podría ser, si se mantienen los votos actuales, con la que se ponga fin a la situación de excepcionalidad que vive la región desde octubre pasado y se acabará la intervención del gobierno español en las instituciones autonómicos, un hecho inédito en la historia reciente del país.

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