mundo | 12 de Mayo de 2018

Equipada con tenis, calcetas que se le caen al tobillo, falda negra, una chamarra, mascada y una gorra, un chaleco color naranja con distintivos grises, y sin más cargamento que su vara y panes en una bolsa de su chaleco, Emma Morosini camina entre 5 y 7 kilómetros por día. Foto Silvia Chávez / La Jornada

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Silvia Chávez González / La Jornada

Tlalnepantla. Méx., 12 de mayo.- La abuelita peregrina originaria de Italia, Emma Morosini, de 94 años, que realiza una caminata por la paz mundial y los jóvenes, cruza esta demarcación escoltada por personal de Protección Civil y Bomberos, rumbo a la Basílica de Guadalupe, ciudad de México.

El 3 de abril la abuelita peregrina, como le identifican, inició una travesía a pie desde Monterrey hasta la Ciudad de México, su intención es llegar al recinto guadalupano para conocer la imagen de la Virgen de Guadalupe, considerada por feligreses católicos la madre de los mexicanos.

Emma Morosini pernoctó en instalaciones de la estación de Bomberos de Cuautitlán Izcalli, en el área para mujeres, y alrededor de las 7 de la mañana del sábado reanudó su andar hacia la capital del país, cruzando por Tlalnepantla, donde a la altura de La Quebrada le esperaba una brigada de acompañamiento de Protección Civil.

Antes de continuar su camino hacia Tlalnepantla, la peregrina visitó la glorieta del Cerrito, ubicada en Cuautitlán, recinto guadalupano donde vivó Juan Diego, testigo de las apariciones de la Virgen de Guadalupe y que fue canonizado por el Papa Juan Pablo II, en el año 2012, como el primer santo indígena de América Latina.

 Pasadas las diez de la mañana, Emma llegó a los límites de Cuautitlán Izcalli y Tlalnepantla, donde brigadas de protección civil de ambos municipios hicieron el cambio de acompañamiento. “En buen estado de salud”, comentó personal del primer municipio.

Emma es hipertensa, por ello cada día toma una pastilla para controlar la presión. Avanza a paso firme y en su andar se auxilia de una vara de árbol que lleva en la mano derecha, de vez en cuando la utiliza para apoyarse.

Equipada con tenis, calcetas que se le caen al tobillo, falda negra, una chamarra, mascada y una gorra, así como un chaleco color naranja con distintivos grises, y sin más cargamento que su vara y panes en una bolsa de su chaleco, Emma Morosini ha caminado desde Monterrey a razón de entre cinco y siete kilómetros por día.

La promotora de la paz avanza a paso firme, algunos reporteros caminan a su lado y le entrevistan. Insiste que a la guadalupana pedirá por los jóvenes y la paz mundial. En una de las bolsas de su chaleco lleva un pañuelo blanco que extiende a curiosos que le saludan a su paso por el municipio.

La viajera italiana es conocida por caminatas similares realizadas en Polonia, Israel, Brasil y ahora México. Antes de las once de la mañana llegó a la altura del pueblo de Barrientos, en Tlalnepantla, Estado de México, siempre tiene una sonrisa para quien se le acerca a saludarle.

Esta feliz. En entrevista concluye diciendo: “¡Viva México!”, “¡Viva la Virgen de Guadalupe¡”, y agradece el apoyo brindado a personal de bomberos, protección civil y a la policía. En las siguientes horas se sabrá si pernocta en Tlalnepantla y si continuará su andar hacia la Ciudad de México.