mundo | 12 de Abril de 2019

El 18 de enero de 2011 Julian Assange se encontró con un integrante del equipo de La Jornada en Londres a quien le confió una memoria USB con miles de cables diplomáticos provenientes de la Secretaría de Estado estadunidense. Foto La Jornada

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Gabriela Fonseca / La Jornada

Ciudad de México, 12 de abril.- En noviembre de 2010, el portal Wikileaks eligió cinco publicaciones internacionales con el propósito de entregarles cientos de miles de cables diplomáticos confidenciales: el británico The Guardian, el francés Le Monde, el estadunidense The New York Times, el español El País y el semanario alemán Der Spiegel.

El 18 de enero de 2011, el fundador del portal, Julian Assange, quien entonces era un hombre libre, se encontró con un integrante del equipo de La Jornada en Londres a quien le confió una memoria USB con miles de cables diplomáticos provenientes de la Secretaría de Estado estadunidense.

Unas cuantas semanas después de haber difundido los documentos secretos, Wikileaks consideró que las publicaciones europeas y estadunidenses a las que cedió la información ignoraron las condiciones que Sunshine Press, razón social del portal, exigió para difundirla: cada nota publicada sobre el material clasificado debía hacer referencia a los documentos en los que se basaba, y estos serían reproducidos en el portal de Wikileaks. Los nombres de personas inocentes mencionadas en los cables debían protegerse y no divulgarse bajo ningún motivo.

Ante esta situación, Assange y su equipo decidieron entregar la información que aún tenían, separada por países, a medios independientes. El primero en recibirla fue La Jornada.

Wikileaks fue fundada en 2006 por Julian Assange como una organización no gubernamental dedicada a difundir información confidencial generada y considerada "clasificada" por las autoridades estadunidenses. Las fuentes del portal recibían la garantía del anonimato.

Estas fuentes solían ser particulares que habían prometido confidencialidad por trabajar en algún círculo del poder estadunidense, pero que sentían que parte de esa información secreta debía ser del conocimiento público, porque las autoridades habían tenido un comportamiento cuestionable que la gente debía conocer.

Entonces podían publicar lo que sabían en Wikileaks sin que su identidad fuera revelada.

El portal se volvió relevante en 2009, cuando obtuvo y publicó 570 mil mensajes de localizadores personales interceptados ilegalmente el 11 de septiembre de 2001, de personas que buscaban desesperadamente a sus seres queridos tras los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono.

Assange advirtió a La Jornada que para trabajar los archivos que le estaba otorgando se debían utilizar computadoras nuevas que jamás hubieran sido conectadas a Internet, pues no hacerlo así implicaba un riesgo de ser intervenidos.

Un analista profesional, o hacker, fue el encargado de decodificar los archivos encriptados, además de descifrar una contraseña para tener acceso a ellos que no venía incluida en el material, mientras un pequeño equipo de personas leía el material en inglés y lo clasificaba.

Los documentos estaban sin un orden establecido, un cable seguía a otro sin que hubiera relación temática o temporal entre ellos.

Una vez concluida la labor de clasificación de los cables diplomáticos, esta se distribuyó entre reporteros y corresponsales del diario para que elaboraran las notas que aparecieron en las páginas del diario y en un sitio online especial donde se publicó el material que Wikileaks entregó a La Jornada.

Posteriormente el portal compartió su información con otros medios latinoamericanos: el argentino Página/12El Comercio, de Perú, El Espectador y la revista Semana, ambos de Colombia; El Faro, de El Salvador, y el Centro de investigación e Información Periodística de Chile.

En el libro México en Wikileaks: Wikileaks en La Jornada, publicado por esta casa editorial en 2012, bajo la coordinación de Pedro Miguel, se hace un minucioso recuento de los cables confidenciales filtrados a ese portal sobre México y que fueron publicaron en este diario.

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