cultura | 12 de Abril de 2018

Otra acción es fortalecer los canales de distribución de los bienes culturales; tenemos una producción muy grande, pero se queda centralizada en la Ciudad de México y en las capitales de algunos estados, explica Alejandra Frausto en entrevista con La Jornada Foto Foto José Carlo González

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Mónica Mateos-Vega y Pablo Espinosa

Ciudad de México, 12 de abril.- Así como Lázaro Cárdenas decidió no vivir en un castillo cuando llegó a la Presidencia, y lo convirtió en museo, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), de ganar el cargo de primer mandatario, transformará la residencia oficial de Los Pinos en lo que la gente proponga, siempre que el espacio tenga como vocación la cultura y el arte, sostiene Alejandra Frausto, propuesta como titular de la Secretaría de Cultura federal en caso de ganar las elecciones la coalición Juntos Haremos Historia.

En entrevista con La Jornada, añade que el Programa Nacional de Cultura que propone AMLO nacerá en cada municipio, porque nuestra mayor fuerza es la diversidad cultural que está en todo el país. Vamos a poner en juego el poder transformador del arte desde la comunidad, desde el municipio hacia el centro. Los Pinos será no sólo uno de los complejos culturales más grandes del mundo, sino el punto de llegada, no de salida, del quehacer cultural y artístico del país.

La cultura en las comunidades es uno de los cambios propuestos por AMLO, “porque la cultura va a ser estratégica en la reconstrucción y transformación de México. La cultura no va a ser para el tiempo libre. Si ya se ha atendido a la punta de la pirámide cultural, ahora se trata de atender a las bases.

Por eso, el programa es una invitación franca a la comunidad cultural, a los artistas de cada lugar del país, a ser partícipes del trabajo comunitario; esa es la apuesta porque el centro de nuestro esfuerzo está en que el mayor número de personas se beneficie de los proyectos culturales.

En concreto, otras acciones que pondrá en marcha la Secretaría de Cultura en caso de que su titular sea Alejandra Frausto serán: “la implementación de un programa especial nacional para jóvenes como creadores de cultura, no sólo como receptores, para que tengan la oportunidad de adquirir capacidades para la edad adulta, pero también para construir una mente crítica, y sea una opción económica.

“Como línea transversal estará la cultura digital, la cual tendrá en la secretaría un lugar extraordinario. También crearemos un programa nacional de cultura comunitaria, de colectivos culturales comunitarios en cada municipio del país, reconociendo y fortaleciendo los que ya existen, y creando donde no exista nada.

“Otra acción es fortalecer los canales de distribución de los bienes culturales. Tenemos una producción muy grande, pero se queda centralizada en la Ciudad de México y en las capitales de algunos estados. Hay mucha infraestructura cultural en el país que está ociosa, que no tiene dinero para operar, que se construyó sin tener garantizada su permanencia viva; entonces, a través de proyectos que recorran el país desde el espacio público revitalizaremos esa infraestructura.

“Para ello retomaremos la idea de José Vasconcelos de las misiones culturales, que será otra de las acciones de la Secretaría de Cultura. Hay una necesidad enorme en el país de capacitación, para que la gente tenga alternativas de aprender un oficio, una técnica. Las misiones culturales tendrán aparejado un programa de alfabetización, de fomento a la lectura, de programación de artistas locales, regionales, estatales y nacionales.

“El programa arrancará de manera inicial en las zonas donde la carencia de los bienes culturales sea más evidente y por las zonas de mayor marginación, porque, paradójicamente son las zonas que mayor riqueza cultural tienen. Esas regiones por lo general son las indígenas.

Si se llega con un proyecto de misiones culturales para reconocer las fuerzas creativas y culturales que existen ahí, pueden florecer proyectos comunitarios reconociendo qué hay en esa tierra, escuchando a las personas, no llevándoles de fuera, añade.

Respecto de Los Pinos, Frausto insiste en que el proyecto es importante “porque se trata de resignificar los espacios de poder; así se hacen las historias en una nación. A Andrés Manuel le parece ofensivo vivir en un espacio tan grande, dedicado solamente a la habitación y al despacho del servicio público más importante del país que es el Ejecutivo.

A AMLO le importa tanto el tema de la cultura, que ha decidido que el fin de esa propiedad sea cultural, un espacio donde se vivan experiencias artísticas que transformen la vida de los visitantes. Esa es la idea fundacional del proyecto en el que estamos ya recibiendo propuestas de la gente en la página de Internet lospinosparatodos.org, que estará abierta hasta el 30 de junio.

Restructurar administrativamente la Secretaría de Cultura, con respeto a los sindicatos y a los trabajadores es otro de los ejes del plan de cultura de AMLO, continúa Alejandra, sobre todo para redireccionar y optimizar los presupuestos.

“Por ejemplo –prosigue Alejandra Frausto–, el Instituto Nacional de Antropología e Historia nunca tiene suficientes recursos ahí hay que dar el dinero. El INAH es nuestro pie a tierra, nuestra red en todo el país que nos da la oportunidad de tener promotores culturales con gran experiencia acumulada.

“Existe una burocracia enorme en la secretaría, estamos hablando de 25 mil trabajadores. Vamos a evitar duplicidades, a hacer una reingeniería interna, con respeto siempre a los derechos laborales.

“Necesitamos eficientar los recursos para que exista más presupuesto para proyectos. Vamos a liberar de los ahorros para que la comunidad cultural tenga la posibilidad de ser parte de la transformación del país.

“Los creadores que participan en programas como el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca) son otro potencial extraordinario; los invitaremos, a través de la retribución social que existe, a ser parte de esto, a hacer trabajo comunitario.

Por ejemplo, quien tenga una beca del Fonca será padrino de un colectivo comunitario, e irá cada mes a ver cómo están los grupos en el interior del país. Se van a generar puentes que también permitan a ellos nutrirse de sus estancias en campo, hay que recuperar la misión de los artistas de ser transformadores de su país.

En opinión de Frausto, el sector cultural ha sido excluyente porque “no tenemos ninguna de las diversas convocatorias publicadas ni en lenguas indígenas ni en lenguaje de señas ni hay audios. No hay una política de publicaciones en braille. Todo ello quiere decir que estamos dejando fuera a una población muy amplia.

Vamos a revertir eso con una política incluyente, y una capacitación en todos los espacios culturales para que haya un acceso absoluto sobre todo para los grupos históricamente marginados, concluye.