méxico | 11 de Diciembre de 2017

Alfonso Romo ratificó: Vamos a aprovechar las cosas que estén bien, pero vamos a ser críticos Foto Carlos Ramos Mamahua

Por

Por 

Roberto González Amador, La Jornada

Ciudad de México, 11 de diciembre.- Alfonso Romo Garza suelta el dato: prácticamente un tercio del territorio nacional no produce a todo su potencial por causa de la violencia. El país está cansado, es un momento delicado, apunta. Coordinador de Proyecto 18, una propuesta con la que Morena se presentará a los electores para la votación del próximo año, sostiene: a México hay que entusiasmarlo. No hay que pelearnos, hay que confrontar ideas.

El empresario coordina el proyecto de nación de Andrés Manuel López Obrador, presidente de Morena y aspirante presidencial. Romo, con negocios en industrias de biotecnología, biología sintética, servicios financieros y educación, no pertenece a esa formación política. Tampoco, acota, aspira a formar parte del gobierno, en caso de que ese partido gane en julio.

Salta a la vista que el país requiere de otro tipo de políticas, plantea en una entrevista con La Jornada. Vamos a aprovechar las cosas que están bien, pero vamos a ser críticos. A su juicio, el país corre el riesgo de convertirse en un maquilador de productos de bajo valor; o de perder, por el azote de la violencia, la oportunidad de desarrollo que representa el turismo. Las alternativas están en una política industrial, fortalecer el mercado interno, apoyar la producción de alimentos y preparar a los jóvenes para los empleos del futuro, resume. Y de esa serie de propuestas, dice, trata Proyecto 18 (www.proyecto18.mx ).

Romo Garza, ingeniero agrónomo y presidente del consejo de administración del Grupo Plenus, se define como empresario con sentido social que no ha sido ajeno, desde hace tres décadas, a impulsar iniciativas con los diferentes gobiernos. Nuestra chamba es sembrar riqueza.

Para el empresario, las élites en el país son muy insensibles. De su relación con López Obrador dice: “me ha enseñado todos esos méxicos que, aunque yo sabía que existían, no los había vivido. Me he encontrado con un país de muchas carencias. Eso sensibiliza.

Hay un diagnóstico compartido, uno social. Ahora vamos a poner soluciones creativas. De ahí surgió la compatibilidad con Andrés Manuel, como se refiere al dirigente de Morena. No hay tiempo para andar dividiéndonos, necesitamos sumar, apunta.

Lo que hizo Morena, sentarnos a todos, militantes y no militantes a formular un proyecto es un gran mensaje. Para mí es lo más importante. El plan siempre puede ser mejorado, lo importante es el mensaje, agrega.

–Después del trabajo de varios meses para elaborar Proyecto 18. ¿Cómo considera que está el país?

–Con mucho deseo de esperanza, cansado por tanta violencia e inseguridad. Me refiero a la inseguridad en general: desde que te subes al camión, desde que tu hija se va a ir en el camión y no sabes cómo va a regresar. He estado analizando el tema y calculo que, por la violencia, 30 por ciento del país está paralizado, no produce a su pleno potencial. La gente no va a los ranchos, o le cobran piso. Si cuantificamos eso, se trata de un problema muy serio. No sólo es el narcotráfico, sino también la delincuencia común y la falta de respeto a la autoridad. Se ha descompuesto esto. Eso para mí es un mensaje de que el país está en un momento delicado.

–¿Y en términos sociales y económicos?

–En términos económicos y sociales veo a muchos méxicos. El norte o el Bajío crecen de 5 a 7 por ciento sostenidamente, mientras en el sureste persiste una pobreza brutal. Hay un gran descontento social y por ende económico, malestar en todos los niveles y desconfianza entre gobernados y gobernantes. La corrupción es indignante y tiene repercusiones sociales, sicológicas, de enojo, violencia, impunidad e impotencia. Y a eso hay que añadir servicios de salud de quinta. Hay que poner orden, porque con muy poquito la gente cambia.

–Del proyecto que coordinó se desprende que México es un país que no ofrece oportunidades por igual a la población.

–Eso planteo en el plan: un país donde pongamos las condiciones adecuadas. Soy agrónomo y digo que hay que poner las condiciones adecuadas para que las flores crezcan solas. Tenemos que crear la confianza para que cada quien realice sus planes sin pensar en que lo van a asaltar. Eso se hace con un buen gobierno y respeto a las instituciones. Si estamos de acuerdo con esto, lo demás sale solo.

A la par de condiciones como seguridad, Romo Garza plantea la necesidad de que el país retome ideas abandonadas por décadas, como el diseño de una política industrial, la producción de alimentos y la seguridad energética.

Un aspecto importante en el plan de nación es que sí va a haber política industrial, a diferencia de lo que ha venido sucediendo en los pasados 40 años, afirma. No queremos un país maquilador, con sueldos de maquilador, donde la ventaja competitiva frente a otras naciones sea solamente el bajo salario.

Recurre a un ejemplo: México es el mayor exportador de pantallas de plasma, pero el contenido nacional de esos aparatos es de sólo 4.5 por ciento.

Hay que hacer un esfuerzo por aumentar el contenido nacional, el contenido de América del Norte; creemos en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), en las oportunidades de negocio y en mejores salarios. También, dice, se deben emprender acciones para promover, con un marco fiscal adecuado, las nuevas tecnologías “para que los jóvenes sepan qué estudiar en un mundo donde la manufactura se está robotizando, que tengan herramientas para conseguir mejores chambas que las de un maquilador.

“Hay un déficit de 300 mil ingenieros de software en Estados Unidos. Mi pregunta es por qué se van a la India. Por qué no a México. Y además, no necesitamos sólo ingenieros, podemos preparar especialistas técnicos en software, pero los sueldos son de 15 mil o 20 mil pesos, de 10 salarios mínimos.”

Añade: planteamos toda una política industrial y una agrícola para crecer por regiones y todo el país. No puede ser que en Sinaloa se produzcan 10 toneladas de maíz por hectárea y en Oaxaca 750 kilos. Si se logra subir la productividad con uso de tecnología estamos hablando de un fuerte aumento en el ingreso de las personas.

–¿Cómo ha sido recibido el plan que presentó a Morena?

–No puede haber éxito en ningún plan si no hay confianza y certidumbre. Lo que se presentó a Morena fue todo alrededor de crear confianza y certidumbre en todos los sectores, a pesar de la guerra sucia. Tenemos que demostrar con hechos que esto lo creemos y lo vamos a llevar a cabo. Soy muy claro: no va a haber cambio de reformas, no vamos a presentar reformas nuevas; vamos a revisar todo. Y vamos a revisar, y aquí lo aclaro, de buena fe. Lo que está funcionando, dejémoslo. Lo que no, corrijamos el rumbo. Pero el país tiene que estar en calma.

Los retos son demasiados y las variables tan complejas que no podemos pelear entre nosotros. Hubo mucha guerra sucia contra Andrés Manuel (López Obrador) sobre Venezuela y (Hugo) Chávez (el fallecido presidente de ese país sudamericano). Eso ha hecho un daño enorme. Le han hecho un daño enorme al país, porque no estamos para confrontarnos. Se vale la confrontación política, pero con verdades, no con inventos. Si vamos a abonar al miedo, cuando ya de por sí venimos muy mal, pues entonces qué quieren, ¿seguirle como estamos?

La gente, expone Romo, quiere paz y tranquilidad. Si se genera confianza y se garantiza certidumbre, la gente va a salir adelante. Muestra de que López Obrador y Morena desean generar esas condiciones es que, adelanta, el 14 de diciembre serán dados a conocer los nombres de hombres y mujeres que integrarán el gabinete en caso de que ese partido triunfe en la elección presidencial. Con eso, estará dando todos los elementos a la población para que juzgue si merece la confianza o no.

–Hasta ahora, la política económica ha apostado por el sector exportador para impulsar el crecimiento.

–Necesitamos todos los motores del crecimiento. Es correcto que haya exportación. El TLCAN trajo cosas positivas, no tengo duda. En unos sectores fue muy exitoso, en otros no. Ese es un motor, pero falló el consumo interno, porque solamente uno por ciento de la población gana más de 10 salarios mínimos. Algo hicimos mal en estos 30 años que somos un país de dos salarios mínimos y 40 por ciento de la economía en la informalidad.

Si analizamos estratégicamente a México, vemos que tenemos el TLCAN; perfecto. Exportamos e importamos 400 mil millones de dólares, pero de esos, 320 mil millones son de maquila. En el país no hay más de 200 exportadores de producto con marca propia. La industria automotriz no es nuestra, la electrónica tampoco. No tenemos marcas, no somos dueños de nada o de muy pocas cosas. Eso no me gusta. Y en energía, importamos 75 por ciento de la gasolina y 60 por ciento del gas. O en los alimentos, México compra 55 por ciento del maíz, 80 por ciento de la soya, arroz y frijol también. Tenemos una dependencia energética y alimentaria con un solo país, Estados Unidos. Y en exportaciones dependemos del mismo país. Mis negocios me han enseñado que nunca hay que depender de un solo cliente y de un solo proveedor. Eso hay que corregirlo.

–¿Cómo plantea dar vigor al mercado interno?

–Empecemos por cosas como aumentar la productividad, voy a ser genérico, en la región sureste, por ejemplo. Subir el rendimiento de los cultivos de maíz, cacao, café o plátano. Eso lo hemos hecho y, cuando se logra, significa más ingreso a los productores, más consumo interno. Si empezamos a hacer empresas con mejores trabajos y mejores perfiles de estudiantes en las escuelas, eso aumenta el consumo interno. También buscar la diversificación de mercados. Y tenemos un plan para hacerlo. La región norte del país se puede convertir en el paraíso del turismo hospitalario para pacientes de Estados Unidos. Aquí les sale más barato a las aseguradoras. La clave es tener seguridad.

–Hay críticos que aseguran que el proyecto de Morena más que de futuro es un regreso al pasado.

–¿Cuál es el regreso al pasado? Hablan de conservar los balances macroeconómicos. Pues resulta que no los hemos tenido. La deuda representaba 27 por ciento del producto interno bruto en 2006 y ahora ya vamos en 50 por ciento del PIB. La dependencia energética y alimentaria es mayor que hace 15 o 20 años; hay 80 mil muertos por año; el déficit fiscal ha crecido. ¿Qué es volver al pasado? Si significa volver a tener un crecimiento de 6 por ciento en lugar de 2 por ciento; que va a haber seguridad en el país y atención a todas las regiones del país, pues entonces hay que volver al pasado, porque el presente está muy descuidado. Hay que preguntar quién está bien en el presente. Lo que planteamos para el futuro es crear un marco, una política industrial, una agrícola, tener un mejor balance en las regiones de México; un marco para que florezcan las nuevas tecnologías.

La tarea es entusiasmar a México y demostrar que sí puede haber un cambio real. Eso va a ser muy importante para que México se entusiasme. No hay que pelearnos, hay que confrontar ideas, propone.