Chihuahua | 11 de Octubre de 2018

Borrarlo suele ser más costoso que hacerlo: En promedio va de los 3 mil a los 5 mil pesos por sesión, y disminuye cuando solo se trata de tinta negra. Foto Yazmín Ortega / La Jornada

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Néstor Jiménez / La Jornada

Ciudad de México, 11 de octubre.- Realizarse un tatuaje fuera de un estudio profesional puede traer consecuencias serias en la piel tanto al momento de hacerlo como en caso buscar retirarlo, ya que puede generar desde reacciones alérgicas que causen desde irritación, hasta cicatrices y marcas permanentes, indicó la Fundación Mexicana para la Dermatología (FMD).

Para un gran número de personas, hacerse un tatuaje es cada vez más común. De acuerdo con cifras del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), cerca de 12 millones en el país tienen al menos uno, la mayoría jóvenes.

Pero al igual que crece la demanda, también crece el número de quienes buscan quitarse un tatuaje.

Borrarlo suele ser más costoso que hacerlo: En promedio tiene un costo que va de los 3 mil a los 5 mil pesos por sesión, y disminuye cuando solo se trata de tinta negra. Martha Morales Sánchez, especialista de la FMD, explicó que el sistema láser es el más adecuado para removerlo, al enfocarse en un solo punto de la piel, pero esto llega a requerir hasta 10 sesiones.

En cambio, el método por cirugía es más rápido, pero puede dejar cicatrices anormales permanentes.

Alrededor del 25 por ciento de las personas que se realizan un tatuaje buscan posteriormente removerlo; siete de cada 10 de estos casos son mujeres.

Aunque no hay cifras oficiales, especialistas de esta fundación señalaron que las consultas con dermatólogos por problemas en la piel relacionados con tatuajes son cada vez más comunes.

“Las tintas son la principal causa de reacciones y complicaciones debido a la hipersensibilidad a los componentes de estos productos”, sostuvo Javier Ruiz, otro especialistas de esta fundación.

Detalló que las tintas de baja calidad pueden causar reacciones alérgicas, principalmente las de color, y en especial el rojo, además de ser este color más difícil de remover.

Un tatuador profesional solo inyecta la tinta en la epidermis, es decir, la capa superficial de la piel, sin embargo, alguien con menor técnica, tiende a expandir la tinta por varias capas, lo que hace que, en algunos casos, sea imposible su remoción.

Las principales causas por la que una persona busca quitarse un tatuaje es por no estar satisfechos con el diseño, pero un muchos de los casos es por sentirse víctimas de discriminación o por cuestiones laborales, explicaron los integrantes de esta fundación.