mundo | 11 de Septiembre de 2018

Baxin Ixtepan mencionó que en esa región del sur de Veracruz son frecuentes los abusos contra estos extranjeros, pues las autoridades les quitan dinero y pertenencias. Foto de archivo

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Eirinet Gómez / La Jornada
Xalapa, Ver. 11 de septiembre.- El mediodía del domingo, 15 personas de Honduras, El Salvador y Nicaragua resultaron heridas durante un operativo coordinado entre autoridades del Instituto Nacional de Migración, la policía municipal de Rodríguez Clara y agentes estatales.

El párroco Ramiro Baxin Ixtepan, coordinador de la Pastoral Migrante de la diócesis de San Andrés Tuxtla, informó que ayer fueron resguardados en el salón de usos múltiples del pueblo cerca de 150 migrantes; "tenemos 15 lesionados, con raspones, golpes, y laceraciones en todas partes del cuerpo, principalmente en rodillas, tobillos y espalda".

El religioso dijo que el pasado 9 de septiembre a las 12 horas, cuando el tren –cargado con entre 200 y 250 migrantes– pasaba por el poblado de El Tigre fue interceptado por las fuerzas de seguridad federales y estatales.

Baxin Ixtepan mencionó que en esa región del sur de Veracruz son frecuentes los abusos contra estos extranjeros, pues las autoridades les quitan dinero y pertenencias.

José Moisés Castro, de 33 años, procedente de Honduras, relató que el operativo del Instituto de Migración los tomó por sorpresa en la comunidad señalada. “No esperábamos algo tan cruel, que nos gritaran tantas groserías, nos golpearan y nos persiguieran por más de tres horas.

"Los policías comenzaron a jalarnos de los pies para que nos cayéramos; algunos al caerse se lastimaban y no podían correr. A mí así me tiraron; el tren me revolcó en el piso y los agentes me agarraron, pero comencé a patalear y patalear hasta que me solté", relató.

Agregó que en el grupo viajaba una joven embarazada, "a la que jalaron de los pies, la arrastraron como 10 metros, la golpearon con un tolete y no le dieron asistencia médica".

Un grupo de 60 extranjeros en tránsito se resguardó en un pantano cerca del sitio donde fueron interceptados. “Estuvimos como una hora y media escondidos; nos hicieron la finta de que ya se iban, pero regresaron y agarraron a más y gritaban: ‘agarren a esos hijos de la chingada; tiren a matar, son unos perros’. A unos los golpearon, les revisaron las mochilas y les quitaron el dinero.”